De museos a salones de fiesta
Siempre y cuando se respeten las reglas que cumplen con la legalidad, los museos, recintos históricos y culturales que forman parte de nuestro patrimonio, pueden ser utilizados para eventos sociales.
Siempre y cuando se respeten las reglas que cumplen con la legalidad, los museos, recintos históricos y culturales que forman parte de nuestro patrimonio, pueden ser utilizados para eventos sociales.
Pero, ¿te imaginas bailar el vals, o hasta el payaso de rodeo en un museo? Increíble pero cierto, actividad que está ganando popularidad en el estado, pues varios de los principales inmuebles bajo este contexto, son escenario de bodas, bautizos, primeras comuniones, quince años, eventos protocolarios y privados.
Una de las principales prioridades de estos recintos es conservar el edificio y el acervo que éste alberga en buenas condiciones, me parece que en ese sentido, debería acotarse el utilizar los espacios de museos para actividades de esta índole. Aunque por otro lado, reconozco la factibilidad que resulta el rentar este tipo de inmuebles, para que los ingresos que se tengan, se puedan utilizar en el rescate, rehabilitación y restauración del mismo espacio para su mejoría, y así conservarlo en buenas condiciones, debido a que la mayoría de las edificaciones son antiguas y requieren de “una manita de gato”. Y es que, con eso de los recortes, que no hay dinero y que los presupuestos asignados son insuficientes, pues no dejan de otra, hay que ver más alternativas de generar recursos para darle mantenimiento a estos majestuosos sitios, que por supuesto no viven de sus entradas. Desafortunadamente, se ha llegado a tomar esta decisión que desde mi opinión, no tienen nada que ver los brindis y las celebraciones con la promoción cultural o la difusión de nuestro patrimonio.
En Zacatecas, son 23 recintos públicos los que están en resguardo del Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde” mismos que están a la disposición del público, que pague, claro está. Pero que pague bien, pues desde hace varios años se ofrece una lista de precios para los interesados. Aunque depende del evento, los costos oscilan desde los mil 500, hasta los 80 mil pesos, esta última cifra que se cobra en el Museo Rafael Coronel, por poner un ejemplo. Así que si quieres casarte en uno de estos lugares, júntale, y júntale bien, porque sí son algo elevados.
Hasta donde me enteré, los más solicitados son el Centro Cultural Ciudadela del Arte y el Museo Zacatecano. En lo que respecta el antiguo templo de San Agustín, ese sólo se oferta para exposiciones o eventos protocolarios pero con la condición de no ingerir alimentos. Según las autoridades, hasta el momento no se ha presentado ningún altercado durante las “pachangas”, no han existido daños a la infraestructura, ni nada por el estilo, pues se presume de la buena custodia, y de que no hay riesgo de maltratar el acervo, pero sobre todo, del cuidado que la ciudadanía le brinda, durante las celebraciones ¿Será?
Me es grato recordar cuando en mi infancia recorría los museos y estaba prohibido introducir alimentos, -siempre me quitaban las botellitas de agua- e incluso, estaba prohibido hacer ruidos y hablar fuerte, pero sobre todo la intención siempre fue respetar estos fastuosos inmuebles. Ahora no me es grato observar, como se introducen copas y copas, botellas y banquetes a estos sitios, ya hasta los dejan utilizar flash en sus fotos, ¡Ay, cómo han cambiado los tiempos!