A 120 años de su construcción y los estragos del
incendio
Testigo de la Toma de Zacatecas
Pasa al resguardo de la UAZ
Dedicado a Fernando Calderón
Teatro centenario en México
Hoy celebrarán su aniversario
Los eventos comenzarán desde las cuatro de la tarde con una semblanza del teatro, y una obra sobre los cuentos de Juan Rulfo, también habrá una presentación del sitio en tercera dimensión, todos los espectáculos serán de carácter gratuito.
Nacido en Santander, dejó un legado artístico entre España, México y Estados Unidos a través de su pintura que capturaba lo esencial más allá de la apariencia
La filosofía del kintsugi está influenciado principalmente por el budismo zen, cuyo pensamiento se centra en la apreciación de la belleza en las imperfecciones
Zactecas, Zac.- Emblemático y fastuoso, así luce el Teatro Fernando Calderón, sitio que deslumbra en la avenida principal de la ciudad de cantera y plata, Zacatecas, y que forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad; uno de los principales recintos que enriquecen la oferta cultural del estado bajo el desarrollo de sus actividades artísticas, y que este mes conmemora 120 años desde su edificación.
Considerado uno de los lugares que están dentro del selecto grupo de los teatros centenario, además de figurar por su notable belleza arquitectónica de influencia europea, y un estilo del neorrenacimiento, es rebosante en historia que además representa toda una época. El teatro, decorado con tapiz, candiles y espejos de finísimo cristal veneciano a la entrada, cuenta con una capacidad para 600 personas, está conformado por el vestíbulo, foyer, galería Eme, espacio de Gayola, salones de talleres y sala principal, esta última en forma de herradura dividida en tres pisos por lunetas y palcos, además del escenario de tipo italiano con piso de madera, en donde destaca el retrato de Fernando Calderón, ilustre dramaturgo del siglo XIX. https://www.youtube.com/watch?v=kQmi_iQuzyA
La primera piedra del recinto fue colocada el cinco de mayo de 1891, la inauguración oficial fue el 16 de mayo de 1897, aunque la historia marca que desde 1832 ya estaba construido otro teatro, estando Francisco García Salinas en la gubernatura, fue quien mandó montar este lugar, en el sitio donde anteriormente era la cárcel en ese mismo terreno; se trató de un coliseo, una edificación levantada con madera, que le dio vida y funcionalidad a las actividades artísticas y culturales durante 60 años.
Fue en octubre de 1889, -cuando aún no había luz eléctrica- los eventos se iluminaban con velas y lámparas de petróleo, un descuido durante una función de circo generó un incendio y acabó con el antiguo coliseo. No quedó nada, el hecho, en donde no hubo pérdidas humanas, provocó que los animales que eran parte del espectáculo se hicieran cenizas al igual que el inmueble.
El suceso, dio pie a que Jesús Aréchiga, gobernador en turno, en 1891 contratara al arquitecto George Edward King y presentara el proyecto para la construcción de un nuevo teatro, el que conocemos actualmente y que hasta ahora conserva el diseño original y la estructura. Si bien se inauguró en 1897, en esos seis años, el arquitecto trajo materiales de Nueva Orleans, bajo un proyecto pre fabricado, que incluyó estructuras metálicas, madera fina, elementos de lámina de zinc, que se trajeron en ferrocarril, su costo fue de 250 mil pesos. Posteriormente, fue estrenado con la puesta en escena “El estudiante de Salamanca” de Luis Rivera, con música original de Cristóbal Oudrid y actores de la Compañía Barrera, cien años después se festejó en el teatro esa misma obra pero con el grupo local Rocamontes Morales.
Cuando empieza la Revolución Mexicana, este movimiento político, económico y social fuerte en el cual Zacatecas fue uno de los puntos estratégicos donde casi culminó este acto, fue un 23 de junio de 1914 en La Toma de Zacatecas, evento sangriento donde los federales esperan el embate de los revolucionarios comandados por Pancho Villa, Pánfilo Natera y Felipe Ángeles, fue ahí donde los revolucionarios triunfan, y el Teatro Calderón es testigo de una explosión terrible donde el Palacio Federal queda en ruinas, el teatro sufrió deterioros en su fachada y fue saqueado, quedando dañado. Luego del movimiento revolucionario, el lugar en condiciones adversas es rentado; se convirtió en cine y hasta fue sede de funciones de box y peleas de gallos.
En 1962, el gobernador Francisco E. García, llevó un decreto a la legislatura y se opta por entregar el recinto en forma de donación al Instituto de Ciencias, que para 1968 se convierte en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). De ahí hasta la fecha es la máxima casa de estudios quien ha sido el guardia y custodio del lugar, el teatro que recibió estaba dañado, la escasez de los servicios primarios eran deplorables, y poco a poco se atendió. La intervención más profunda fue de 2009 al 2011, donde se cerró y dos años más tarde se reinauguró con una nueva vida, se cambiaron techumbres, instalaciones eléctricas, hidráulicas y sanitarias, se le puso una nueva mecánica al escenario y una vestimenta, además de pisos, paredes y plafones. “El teatro no es de los universitarios ni de los zacatecanos, mucho menos de los mexicanos, porque desde 1993 el centro histórico incluyendo el teatro es patrimonio cultural de la humanidad, entonces es propiedad de la humanidad”, refirió José Antonio Rocamontes, docente de la universidad.
Fernando Calderón Beltrán nació en 1809 en Guadalajara Jalisco, fue abogado, quien estuvo muchos años trabajando en Zacatecas y aquí se convirtió en magistrado; destacado dentro de la política local, fue militar de carrera y participó en la milicia zacatecana en la época de la independencia. Cuando muere en 1845, dejó un legado poético, pues escribió poesía militar, poesía diversa y teatro, destacándose como un gran dramaturgo. La elección del nombramiento de Teatro Fernando Calderón fue en honor a este personaje como literato, y no por abogado, sino por su obra narrativa; para 1850 el coliseo ya llevaba su nombre.
Este majestuoso lugar, pertenece a un grupo selecto de teatros centenarios en el país, es un poco más antiguo que el Palacio de Bellas Artes, pero en la época en la que se construyen estos sitios, como el Degollado, el Teatro Juárez, el Teatro de la Paz, junto con el Calderón, se cimenta un teatro muy importante en Chihuahua que es el de los Héroes que también hizo Edward King, pero que igualmente se quemó en 1945 y del cual, no quedó nada. Y aunque existen teatros más antiguos, no hay alguno con las características del Calderón, pues su principal peculiaridad es su arquitectura con influencia europea, y que por acoger innumerables actividades culturales y cívicas de la entidad, ha enamorado a los de casa y visitantes.
Juan Manuel Martínez Hernández, director del teatro, informó que en el marco de la conmemoración de los 120 años del inmueble, se programó una serie de actividades artísticas que incluyen puestas en escena, exposiciones, la presentación de un folleto y un concierto especial a cargo de la Banda Sinfónica del Estado.