Análisis30 de marzo de 2026
ÚLTIMAS COLUMNAS
COLUMNAS
CARTONES
Newsletter
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
Como en el Springfield Stadium, la maldición de los Simpson sucede en el México-Portugal con el 0-0 dibujado en el resultado. No como la final de la Copa del Mundo vaticinada por el caricaturista, pero sí en cuanto a la falta de goles y a las pocas aproximaciones de peligro relatadas en el capítulo ‘The Cartridge Family’ del popular programa televisivo. “La retiene, la retiene y la vuelve a retener”, dice el narrador en el dibujo animado, y así fue el sábado, incluida la infaltable riña futbolera.
Después, mejor que en la serie, las manifestaciones de algunos grupos de quejosos contra la Jefa de Gobierno Clara Brugada u otras autoridades le dieron color al día; la parálisis sufrida por la capital del país, a manera de ensayo mundialista, y el pululante folclore en torno a la llamada fiesta del alarido, fueron parte de un evento multitudinario, con acento de locura, que ya se extrañaba en torno al Estadio Azteca, ahora convertido en Banorte, pero que durante el Mundial será Estadio Ciudad de México.
Las escasas emociones en el inmueble avecindado en Santa Úrsula vislumbran parte del único argumento que le ha valido su permanencia al Vasco Javier Aguirre, debido a esa metodología cauta, pero efectiva, para evitar sobresaltos. Tanto así que en la agonía del encuentro hubo “¡oles!” de un sector de la tribuna en favor de los portugueses, además del recurrente “¡buuuu!”, ante la molestia por la medianía y ausencia de riesgos practicada por la representación tricolor. Aún así los últimos ajustes sirvieron para que, en una buena maniobra ofensiva, apareciera la Hormiga González frente a la portería, aunque sin la puntería para decretar la victoria, que se le negó al equipo de todos.
Previo al encuentro, en la zona de palcos, un aficionado en aparente estado de embriaguez, intentó bajar del segundo al primer nivel, lo que derivó que terminara por caer hasta la planta baja, hecho que le costó la vida. Un lamentable pasaje que se agregó a una jornada futbolística que tuvo de todo en la reapertura del mítico escenario, excepto el invitado principal a la fiesta, el gol, invisible en la vuelta del balompié al escenario tres veces mundialista.