Mi Perspectiva / Hazañas del “Ratón”
Macías hizo famosa la frase “todo se lo debo a mi mánager… y a la Virgencita de Guadalupe”. Llevó una amistad muy cercana con Don José Sulaimán, quien lo tenía como su ídolo boxístico más grande.
Macías hizo famosa la frase “todo se lo debo a mi mánager… y a la Virgencita de Guadalupe”. Llevó una amistad muy cercana con Don José Sulaimán, quien lo tenía como su ídolo boxístico más grande.
Fue un 9 de marzo, en 1955, cuando Raúl “Ratón” Macías hizo estallar el júbilo en todo nuestro país al conquistar la corona mundial de los bantam de la NBA. Nuestra nación se paralizó durante la transmisión por radio y las abuelitas tenían veladoras prendidas, lo cual ya era una costumbre cada vez que Macías subía a pelear.
El ídolo de rostro casi infantil, que había nacido 20 años antes en el corazón del barrio de Tepito, noqueó técnicamente en 11 tórridos episodios al bravío tailandés Chamroen Songkitrat, en el Cow Palace de San Francisco, California. El tumultuoso recibimiento posterior en el aeropuerto de Balbuena fue una locura total, algo irrepetible.
Sólo seis meses antes, el 26 de septiembre de 1954, Macías había metido a más de 55 mil personas a la Monumental Plaza de Toros México, un récord eterno. Raúl ya había mostrado su imán de taquilla al llenar la Arena México y El Toreo de Cuatro Caminos. Era común ver entre los asistentes a sus combates a figuras del medio artístico, de la talla Pedro Infante, María Félix, Agustín Lara o Mario Moreno “Cantinflas”, quien había sido promotor de boxeo.
El ”Ratón” presumía haber completado el llamado ciclo olímpico, como amateur. Él tenía 13 años de edad cuando hizo su debut en el terreno de aficionados. A los 15 años, representó a México en los Juegos Centroamericanos, en febrero de 1950 en Guatemala, y participó en los Juegos Panamericanos de 1951, en Argentina. En ambos eventos obtuvo bronce.
Así, compitió en los Juegos Olímpicos de 1952, en Helsinki. La historia indica que fue objeto de un robo contra el ruso Gennady Garbuzov cuando iba a entrar a la lucha por las medallas. En esa época y todavía dos decenios más tarde, se hablaría de que los jueces beneficiaban a los peleadores del llamado bloque socialista.