Sin Protocolo / Política de sanguijuelas
En el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el relevo en la Dirección General llega con aroma de temporada alta: cuando cambia la cabeza, algunos grupos leen el momento como oportunidad para renegociar posiciones, presupuestos y controles internos.
De ninguna manera se trata de una teoría conspirativa; es un reflejo viejo en instituciones grandes: donde hay recursos y poder de decisión, aparece la tentación de capturarlos.
El problema no es que existan disputas, sino que el método y riesgo para dirimirlas sea convertir la vida académica en rehén.
Paros frecuentes desgastan la credibilidad en escuelas del IPN
La lógica que describen es brutalmente simple: cerrar, tensar y negociar. Y ahí aparece la frase que circula en pasillos con una claridad incómoda: “sangrar a la vaca”.
Es decir, ordeñar a la institución con exigencias de posiciones, plazas o acceso a presupuesto, bajo el costo social de semanas perdidas para quien sí va a estudiar, además, todo esto bajo el amparo de la representación sindical.
El dato que se repite —y que la autoridad debería documentar con precisión pública— es la frecuencia: “demasiados paros, demasiado seguido”.
Cuando los paros dejan de ser una herramienta excepcional y se vuelve rutina, la institución entra en modo de desgaste permanente.
Esa política de desgaste tiene un nombre más crudo, pero exacto: la política de las sanguijuelas.
No hace falta romantizarlo: se pega al cuerpo institucional, chupa energía y, cuando el organismo está débil, pide más.
Si eso es cierto, no se combate con rumor ni con linchamiento, sino con reglas y auditoría: transparencia en convocatorias, criterios de evaluación claros, y sanciones cuando se cruce la línea.
Si es falso, también urge aclararlo, porque el daño reputacional se riega como humedad.
Señalamientos exigen transparencia institucional
Mientras tanto, la cúpula sindical se reúne con la secretaria de Administración del IPN, Ana María Arrona González, sobre quienes han hecho señalamientos de presunto conflicto de interés
Ello durante su etapa previa vinculada al Patronato Corazón Guinda y Blanco, y por su relación profesional con Javier Tapia Santoyo, recientemente separado de su cargo por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
En una institución que vive de credibilidad pública, la salida no es el “no pasa nada”: es abrir información y responder con documentos.
Asimismo, blindar la gobernabilidad para que nadie pueda “sangrar a la vaca” mientras las sanguijuelas, convierten el derecho a estudiar en moneda de cambio.
“Se han iniciado las acciones administrativas, correctivas, así como las sanciones correspondientes contra las y los servidores públicos involucrados en los hechos con el fin de garantizar que estas acciones no vuelvan a ocurrir”, informó la alcaldesa.
X: @JoelSaucedo
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