Cruel masacre Tlatlaya
No fue un enfrentamiento sino la aniquilación de presuntos delincuentes
Carlos Álvarez / La Prensa
Dentro de una bodega
Fueron abatidos por el ejército
Militares habrían rescatado a tres mujeres que se encontraban secuestradas por presuntos integrantes del grupo delictivo Guerreros Unidos
El evento en sí mismo fue noticia de primera plana, pero en los días y semanas subsecuentes no hubo una mención más sobre lo ocurrido, como si nada hubiera pasado, como si la vida de 22 personas pasara desapercibida al ser acribilladas brutalmente.
Lo que se supo en ese momento fue que durante la acción, los militares rescataron a tres mujeres que se encontraban secuestradas por presuntos integrantes de ese grupo delictivo y, durante en la refriega, un elemento de las fuerzas militares resultó lesionado.
Las tres mujeres que liberaron los militares -puesto que según se dijo se encontraban privadas de su libertad-, fueron remitidas ante las autoridades ministeriales para que rindieran su declaración en relación con la forma en que habrían sido víctimas de plagio.
Agradeció Eruviel la acción del ejército
Por otra parte, aún sin tener un profundo conocimiento del caso, por omisión o por decisión u órdenes superiores, refirió que en Tlatlaya el ejército “tuvo una valiente presencia y acción [...y] en su legítima defensa, actuó y abatió a los delincuentes”.
Elementos del Ejército Mexicano, en una imagen de archivo, durante un operativo contra grupos criminales que se mueven en el Estado de México.
Armas recuperadas
Por el delito de homicidio
Fueron detenidos varios militares
Con la salida de los militares a las calles a cumplir las funciones que les corresponden a las policías de cada entidad, quedó la premisa respecto a que la seguridad es un arma cargada
El tema de Tlatlaya pasó casi desapercibido por algún tiempo, no obstante comenzó a hacerse presente luego de ciertas interrogantes que fueron surgiendo con base en reportajes que vieron la luz sobre el caso.
Además, se trataba de un tema delicado, puesto que referirse al Ejército siempre resulta complejo, debido al poco acceso a su información interna que incluso se mantiene o se prefiere confidencial.
Aunque más tarde se vería, o la historia lo desmentiría, que sus verdades eran simulaciones, ya que al final sus declaraciones, afirmaciones, investigaciones, con el paso de los años serían seriamente cuestionadas y anuladas.
Y la duda sobre una verdad velada se tambaleaba al contemplar las fotografías conocidas en donde se apreciaban manchas de sangre sobre la pared que respondían no correspondían con lo dicho por las autoridades.
Aseguró Osorio Chong que la investigación sería transparente
Ordena PGR detener a tres militares
Aclaró que la orden de aprehensión por homicidio es sólo contra los tres elementos que dispararon. “Tenemos suficientes elementos para determinar que hubo exceso de la fuerza”, dijo.
¿Bajo reserva o esclarecimiento?
Analistas especializados, en su momento, hablaron respecto a que los soldados que dispararon -como lo dijo Murillo Karam- “sin ningún motivo”, llevaban una orden de no “tomar prisioneros”, un código “rojo” militar que presuntamente los obligaría a disparar.
Lo que estaba en juego, junto con razones políticas, y más que el prestigio de los militares era mantener las apariencias intactas, hacer como que se cumplía con el deber a toda cosa y lo de menos serían los daños colaterales.
Pero, luego de cuatro meses llegó un atisbo de justicia, porque al menos se reconocía la participación del ejército en la masacre de Tlatlaya y se había logrado detener a varios elementos de la milicia quienes esperarían su cita con la justicia.
Así pues, fue la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) la encargada de dar a conocer que 15 de las 22 personas muertas en Tlatlaya, Estado de México, el 30 de junio de 2014 habían sido privadas de su vida por fuerzas federales, a pesar de que se habían rendido.
Con la emisión de la recomendación se logró acreditar que en esas acciones, algunos elementos militares privaron arbitrariamente de la vida a las personas que se encontraban ya rendidas, luego de un enfrentamiento que no duró más de 10 minutos.
El día de los hechos en Tlatlaya se alteró la escena del crimen con la intención de simular que las muertes habían ocurrido en un contexto de enfrentamiento, lo cual no ocurrió tal como lo narró en su momento el comunicado que ofreció la sedena tras la matanza.
Eruviel Ávila
Al cesar los disparos ingresaron a la bodega tres de los elementos militares; pero uno se quedó afuera porque al parecer estaba herido.
Al inicio las autoridades hablaron de un enfrentamiento entre el ejército y delincuentes; ahora se sabe que fueron ejecuciones.
10 minutos máximo y cinco mínimo fue la duración de la balacera.
22 personas fallecidas, 21 masculinos y una mujer; y sólo un soldado herido.
Caso Tlatlaya
¿Qué ocurrió realmente?
Es cierto que se llegó a una resolución en la cual se aceptaba la participación del ejército en la matanza, pero ese no fue el final, aunque falta la justicia
El sargento segundo de infantería se dio cuenta de que había una persona armada cuidando las inmediaciones del inmueble y, además, había tres vehículos adentro; por tal motivo, informó a sus compañeros y detuvieron la marcha del vehículo en el que viajaban.
Alrededor de las 4:20 horas daría inicio el enfrentamiento, con base en el testimonio de cinco vecinos de San Pedro Limón. En este sentido, comenta la CNDH, el testimonio más fiel es el de un hombre que vivía a unos 130 metros de la bodega donde ocurrieron los hechos.
¿Quién comenzó el fuego cruzado?
Sin embargo, las dudas comienzan a surgir, ya que una de ellas declaró que estaba en la bodega porque había ido a buscar a su hija; en tanto que las otras dos dijeron que habían sido secuestradas.
Lo extraño o sobresaliente de este detalle es que esas dos mujeres terminaron presas debido a que -según la CNDH-, se obtuvieron sus primeras declaraciones mediante tortura con la finalidad de que aceptaran una relación con la gente que había fallecido en la bodega.
Un testigo, vecino de la zona, contó que aquella madrugada del 30 de junio escuchó dos tipos de disparos, unos que fueron pausados y otros disparos en ráfaga. Además, contó que alcanzó a escuchar gritos.
Al cabo de la duración de la balacera, los elementos militares esperaron afuera de la bodega alrededor de 20 minutos más o menos hasta que uno dio la orden de que ingresaran.
A partir de ese momento, aproximadamente una hora, entre las 5:00 y 6:00 horas, se escucharon disparos aislados, según los contaron los vecinos. “Armas accionadas por el Ejercito en contra de las personas rendidas”,.
Así pues, con base en lo establecido por la CNDH, fue en ese lapso cuando ocurrió “la privación arbitraria de la vida de las personas que se encontraban al interior de la bodega”, con excepción de las tres mujeres sobrevivientes y los dos presuntos secuestrados.
¿Conclusión?
Doce personas habrían sido ejecutadas, tres “no es posible establecer sus posiciones originales porque fueron movidos de su ubicación, lo que hace pensar que fueron ejecutados”, cuatro resultaron heridos durante el enfrentamiento y tres en fuego cruzado.
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