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Archivos Secretosviernes, 13 de noviembre de 2020

El Caníbal de la Guerrero

José Luis Calva Zepeda, el poeta torcido y sádico que asesinó, descuartizó y se comió a sus enamoradas

Alfredo Sosa / La Prensa

I

ALEJANDRA, LA DEPENDIENTA DE FARMACIA

II

UNA LLAMADA INDESEABLE

El teléfono timbró y la señora Judith Casarrubia descolgó la bocina, un agente judicial le informó que tenían noticias sobre su hija y que debía presentarse lo más pronto posible en la Procuraduría General de Justicia.

Verónica llevaba desaparecida desde el 24 de abril de 2004; es decir, tenía un año y dos meses que no se sabía nada de ella. Judith se ilusionó y sus esperanzas renacieron por volverla a ver.

Al llegar a la Procuraduría, un grupo de peritos le pidió que observara una serie de fotografías de un cuerpo femenino que había sido hallado el 30 de abril de 2004 en un terreno baldío en Chimalhuacán, Estado de México.

Ese día que dieron con los restos, éstos se encontraban empaquetados en dos cajas grandes de cartón y dentro de bolsas de plástico negras.

LA HISTORIA DE UN POETA ASESINO

Romántico conquistó a sus novias, las enamoró con flores, chocolates y poemas que las hicieron suspirar por él, luego, como el verdadero monstruo que era, no se tentó el corazón para matarlas de forma despiadada

Llevaban varias horas sentados en el sofá, por la ventana abierta entraban los olores putrefactos de la noche. Juan Carlos destapó la botella de ron y lo sirvió en dos vasos con hielo sobre la mesa.

Cada uno tomó su cuba, las chocaron y brindaron. Después de un largo trago, Juan Carlos dijo: -Platícame algo.

“Como puedes darte cuenta, yo nunca le he importado a mi familia y esos recuerdos cuelgan como telarañas en mi cabeza. Mi matrimonio también fue un fracaso, las mujeres con las que he andado me traicionan, pero ahora contigo, me siento muy bien”.

Juan Carlos dejó su vaso sobre la mesa, se acercó a su novio, lo tomó con ambas manos del rostro y le dio un largo beso.

III

Después, sorbió aguardiente tres veces de una botella y lo escupió sobre la carne, mientras repetía unas frases irreconocibles, como si las dijera en un idioma extraño, desconocido.

EL CUERPO DE LA JAROCHA

IV

Su departamento estaba en penumbras, caminó hacia la sala y tomó del sillón una chamarra y una maleta llena con documentos y objetos personales. Se acercó a la puerta, sujetó la manija y con voz fuerte preguntó:

-¿Quién es?

-¡Buenas noches!, Policía Judicial.

¿Podemos hablar con usted? -respondió una voz masculina y ronca desde afuera. El ritmo cardiaco del inquilino se aceleró y comenzó a sudar más de lo normal, se sintió acorralado y no le quedó más opción que abrir la puerta.

Dos hombres aparecieron frente a él, ambos le mostraron sus charolas y uno de ellos dijo:

-Traemos una orden de cateo, hay una demanda en su contra por la desaparición de la señora Alejandra Galeana Garavito. ¿La ha visto? ¿Sabe algo de ella?

Las preguntas abrumaron al hombre, quien contestó molesto: -No la he visto desde hace quince días. Ya le dije a su mamá que no he hablado con ella. Yo no sé nada.

Uno de los agentes, el más corpulento, lo empujó al interior con todo y puerta.

-Tranquilícese, vamos a realizar una inspección a su departamento, si usted no ha tenido nada que ver con su desaparición no tiene de qué preocuparse, con permiso.

Los agentes se internaron en el lugar, se conducían torpemente, no sólo porque desconocían el territorio, sino porque la oscuridad y el desorden que imperaba los confundía aún más.

“¡SÍ LAS MATÉ, PERO NO ME LAS COMÍ”!

VERSOS TORCIDOS

RATIFICARON ACUSACIONES

NO SOPORTÓ LA CÁRCEL Y SE COLGÓ

El recluso no se presentó a las 6:00 horas al pase de lista, cuando los carceleros lo fueron a buscar, lo encontraron ahorcado con su cinturón; sus familiares señalaron que alguien lo mandó a matar

POST MÓRTEM

Sobre la lápida de “El Caníbal de la Guerrero”, abundaron las flores y destacaba una corona, en cuya banda decía: “Poeta Seductor, tus hermanos nunca te olvidaremos”.

Con el entierro de Calza Zepeda terminó su carrera criminal, pero nació el mito de uno de los asesinos más extraños que la sociedad mexicana recuerde.

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