Un postre con chayote y más opciones peculiares
La gastronomía mexicana es un mosaico infinito de sabores, tamaños y texturas
Redacción / El Sol De Puebla
Erika Reyes | El Sol de Puebla
Nicuatole de Oaxaca
Este postre prehispánico es típico de San Agustín Yatareni, Oaxaca, en donde se vende, principalmente, en los mercados cortado en cuadros sobre hojas de plátano, hojas de chirimoya o capacillos.
Es un dulce de consistencia similar a una natilla que se prepara artesanalmente con maíz criollo cocido con agua, leche, azúcar o piloncillo y canela. Encima se le agrega una mezcla de azúcar con colorante rojo hecha de grana cochinilla.
Su nombre se refiere a la miel del maguey con la que se elabora y al atole de maíz, viene del náhuatl “necuatl” (miel) y “atolli”, atole.
Nieve de xoconostle y tequila de Guanajuato
Te puede interesar:
Chancleta de Chiapas
¿Te gustaría probar un postre que tenga como ingrediente principal un chayote? Pruébalo en tu visita Chiapas o Centroamérica en donde su consumo es muy popular
La Chancleta es un postre típico Maya elaborado a base de chayotes hornedos, partidos a la mitad que se rellenan de una mezcla elaborada con su propia pulpa, queso chiapaneco tipo doble crema, canela, azúcar y vainilla.
Chongos Zamoranos de Michoacán
Este postre es un clásico de la gastronomía michoacana, originario de Zamora de Hidalgo. Es hecho a base de leche cuajada y todo indica que este postre surgió en la época virreinal, cuando a alguien se le cuajo la leche y decidió endulzarla.
En la actualidad, los chongos zamoranos se sirven fríos con almíbar hecho de azúcar morena, agua y canela.



















