¿El Mundial reactivará la venta de garnachas caseras?
Santa Úrsula cambia las carpas y carritos por los portones abiertos de sus casas: los vendedores trasladan la venta de garnachas y comida mexicana de la calle a espacios domésticos y formatos organizados
Incluso si quieres abrir tu propio negocio en casa, el siguiente paso no es sólo instalar un comal o ampliar el menú, sino entender cómo formalizarse y evaluar si el esfuerzo vale la pena.
Reinvención y futuro de las garnachas en Santa Úrsula
Remodelaciones y acuerdos para la justa futbolística provocaron la desaparición de los tradicionales puestos de comida, ahora enfrentan incertidumbre y menores ventas
Festeja la versatilidad y la riqueza de la gastronomía mexicana con propuestas de restaurantes que ofrecen menús especiales y promociones para conmemorar esta emblemática fecha
Autoridades sugirieron a algunos de los comerciantes afectados buscar domicilios para permitirles vender comida / Foto: Francisco Charqueño
Pese a las restricciones, los negocios y casas ven una oportunidad de revitalizar sus bolsillos y dar un realce a la oferta gastronómica de Santa Úrsula. A unas calles del renovado Estadio Azteca, hoy convertido en epicentro de obras y expectativas rumbo al Mundial, el olor a antojitos no ha desaparecido: sólo cambió de lugar.
Liliana Rentería, comerciante que comenzó vendiendo comida a trabajadores de la remodelación, lo resume con claridad: “para el Mundial definitivamente aquí de manera ambulante no nos van a permitir, pero los puedo esperar en mi casa. Las autoridades nos estan permitiendo si tenemos domicilio bajo ciertas características y órdenes”, aseguró.
Su nuevo punto estará en la calle San Celso, cerca de la puerta tres, donde planea ofrecer antojitos mexicanos en un formato más organizado. Lo que empezó como una oportunidad temporal —alimentar a obreros durante la obra— se convirtió en un ingreso estable que ahora busca adaptarse a las nuevas reglas.
Tanto ofertas tradicionales de negocios establecidos como Antojitos Gaby, buscan ofrecer nuevas propuestas para los visitantes a los partidos / Foto: Francisco Charqueño
El cambio es visible. Donde antes había filas de puestos improvisados, hoy predominan banquetas despejadas y accesos controlados. De acuerdo con los propios comerciantes, las autoridades han reforzado criterios de imagen urbana y movilidad: evitar ambulantaje en un perímetro cercano al estadio, incluso con referencias informales de hasta dos kilómetros a la redonda. Sin embargo, dentro de las casas, la venta de alimentos sigue siendo una alternativa viable, siempre sin alcohol y bajo ciertas condiciones.
Las autoridades nos estan permitiendo si tenemos domicilio bajo ciertas características y órdenesLiliana Rentería, vendedora ambulante
Esa transición está impulsando una reorganización vecinal. Liliana explica que apenas comienzan a coordinarse: “pretendemos que haya antojitos, elotes, tacos… estamos viendo qué nos van a permitir”. Más que desaparecer, la oferta gastronómica se está replegando hacia lo doméstico, donde la cocina cotidiana toma protagonismo como punto de encuentro.
En la avenida San Alejandro, Rocío ya tiene claro cómo será ese nuevo modelo. Desde su casa prepara gorditas, sopes, quesadillas, pambazos, hamburguesas y hasta una “taco pizza”. Para el Mundial, planea combos accesibles con aguas frescas de jamaica: “también pensamos en los extranjeros, con opciones sin picante o más conocidas como hamburguesas o hot dogs, pero sin dejar de ofrecer lo nuestro”. Su menú no sólo busca vender, sino traducir la cocina mexicana a distintos paladares.
La señora rocío ofrece desde gorditas y quesadillas hasta hotdogs y hamburguesas para los extrangeros / Foto: Francisco Charqueño
El caso de Sandra Talledos muestra el otro lado de la transición. Durante años vendió en el estacionamiento del estadio, donde los días de partido significaban ingresos seguros. “Ya tiene más de un año que nos sacaron… no nos dieron opción de reubicarnos”, cuenta. Hoy, con apenas cuatro meses adaptándose a vender desde casa en la calle San Benjamín, combina horarios y productos: entre semana ofrece comida rápida, mientras que en el tianguis mantiene las garnachas tradicionales.
La diferencia también es gastronómica. Antes, su fuerte eran guisados como lengua en chipotle, costilla en salsa o conejo en adobo, pensados para aficionados que buscaban comida sustanciosa antes o después del partido. Ahora, el menú se ajusta al flujo local: tacos, sopes y opciones más rápidas. “Tenemos que buscarle”, dice, reconociendo que el cambio no sólo es de espacio, sino de hábitos de consumo.
Puedes encontrar a la señora Sandra en su domicilio de San Benjamín entre Circuito estadio azteca y San Jorge (topando con el circuito del estadio) en Santa Úrsula / Foto: Francisco Charqueño
Aunque no hay una comunicación directa constante por parte de las autoridades, el mensaje ha sido claro para los vendedores: el ambulantaje no formará parte de la imagen del Mundial. Esto responde tanto a regulaciones locales como a lineamientos internacionales de orden urbano en eventos masivos, donde la movilidad y la estética del entorno se vuelven prioridad.
Sin embargo, en medio de ese reordenamiento, la comida sigue encontrando su lugar. Lejos de desaparecer, las garnachas se están mudando a cocinas familiares, patios adaptados y salas convertidas en comedores improvisados. Lo que antes era calle, ahora es casa; lo que era paso fugaz, puede convertirse en experiencia más cercana.
En Santa Úrsula, la transformación no ha borrado del todo la tradición, sólo la está reconfigurando / Foto: Francisco Charqueño
En la Ciudad de México, el proceso inicia con la creación de una cuenta en Llave CDMX, necesaria para cualquier trámite digital, seguido del Aviso de Apertura de Establecimiento Mercantil de bajo impacto a través del SIAPEM, que permite operar legalmente desde casa.
A esto se suma el registro en el Padrón de Responsabilidad Social Mercantil y la verificación de uso de suelo —clave para confirmar que la vivienda puede tener actividad económica—, además del aviso de funcionamiento sanitario ante COFEPRIS si se preparan alimentos.
Dependiendo del caso, también puede requerirse el permiso ante ProtecciónCivil o el alta ante el SAT para facturación. Más allá del papeleo, los propios comerciantes coinciden en que conviene evaluar costos, flujo de clientes y capacidad de producción: convertir el hogar en cocina abierta puede ser una solución inmediata, pero también una decisión que define el futuro del negocio.
Para comerciantes como Liliana, Rocío o Sandra, el Mundial no es sólo un evento deportivo, sino una oportunidad para reinventar su oficio. Y aunque el escenario cambie, la lógica permanece: alimentar a quienes llegan, ya sea obreros, vecinos o visitantes de otras partes del mundo.
En Santa Úrsula, la transformación no ha borrado la tradición, sólo la está reconfigurando. Quizá el reto no sea si sobrevivirán las garnachas, sino cómo evolucionarán para seguir siendo parte esencial de la identidad urbana que rodea al estadio.