Expediente Q / Copias
Lo que se observa es un intento de reorganización con sentido práctico, los nombres ya están sobre la mesa y prácticamente son los que quedan y no se han ido del PRI , de ellos serán las candidaturas; del triunfo luego le digo.
Lo que se observa es un intento de reorganización con sentido práctico, los nombres ya están sobre la mesa y prácticamente son los que quedan y no se han ido del PRI , de ellos serán las candidaturas; del triunfo luego le digo.
Aunque parezca increíble el PRI se mueve y respira; resulta que la dirigencia nacional hizo el nombramiento de Adriana Meza Argaluza, Abigail Arredondo Ramos, Manuel Montes Hernández, Mario Calzada Mercado y René Mejía Montoya como delegados en defensa de México (O sea el modelo de Morena para hacer campañas anticipadas) hay que tomar en cuenta que el PRI ya no es una estructura dominante, pero mantiene cuadros con experiencia operativa, conocimiento del territorio y una capacidad de movilización mermada.
En la elección local de 2024, el PRI confirmó su tamaño real en el estado; no compitió como fuerza principal, sino diluido en coaliciones, y cuando revisamos su peso individual, su votación se movió en niveles marginales, en varios casos por debajo del 10 por ciento. Aun así, logró sostener presencia en algunos municipios serranos donde conserva estructura y control político. Logró dos diputados pero uno corrió y ahora es naranja.
El PRI dejó de construir base social propia y dependió de acuerdos y alianzas para competir. Hoy busca regresar a una lógica básica: presencia, operación y cercanía. Los perfiles nombrados no son improvisados. Abigail Arredondo representa la dirigencia formal y la continuidad interna; Mario Calzada mantiene estructura pequeña en El Marqués; René Mejía conserva algo de control político en la zona indígena; Manuel Montes y Adriana Meza tienen presencia en operación y territorio.
Alejandro Moreno está ordenando al priismo queretano y estableciendo un filtro anticipado. Quien logre resultados en territorio se fortalece como posible candidato o candidata; hoy el PRI no es hoy una fuerza competitiva a nivel estatal. Hoy solamente un milagro y un desastre lo pueden hacer aspirar a la gubernatura.
La realidad es que el margen de maniobra es reducido. El PRI mantiene presencia en zonas específicas, particularmente en la sierra, pero su capacidad de expansión es limitada. Si esta estrategia se queda en activismo sin resultados medibles, el partido seguirá siendo un actor pequeño.
La diputada Andrea Tovar levanta la mano y lo hace porque quiere la candidatura a la capital y lo está diciendo sin rodeos. Es un cuadro competitivo dentro de Morena, con presencia y discurso, pero también entra a una contienda interna donde nada está definido y donde las decisiones no siempre se toman por méritos sino por conveniencia