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De cara al proceso electoral de 2027 en Querétaro, la más fuerte oposición al gobierno panista intenta enviar una señal de cohesión, pero todavía no logra proyectar competitividad real. El pronunciamiento conjunto de Morena, PT y PVEM este fin de semana a través de una fotografía; es un mensaje interno hacia su militancia y un recordatorio de que no irán divididos; sin embargo una fotografía de unidad no sustituye el trabajo territorial, ni resuelve las diferencias de fondo que históricamente han tenido entre corrientes y liderazgos locales.
Morena es hoy la principal fuerza opositora por votación histórica y por arrastre presidencial, pero en Querétaro no ha logrado consolidar una estructura que dispute con eficacia los municipios clave ni el control del Congreso local. El PAN mantiene una maquinaria electoral sólida, presencia en los ayuntamientos estratégicos y una narrativa de estabilidad económica que conecta con una parte importante del electorado urbano. La oposición necesita algo más que respaldo a la presidenta; requiere perfiles competitivos, acuerdos internos claros y una estrategia que vaya más allá del discurso.
La presencia de figuras como Gilberto Herrera en el acto de respaldo muestra que hay interés en posicionarse, pero también evidencia que la definición de candidaturas será un punto crítico. Morena ha demostrado en otros estados que las divisiones internas pueden ser determinantes. Si el proceso de selección no es terso, la supuesta unidad puede fracturarse, precisamente por el personaje mencionado; además, el Verde y el PT tienen peso específico limitado en la entidad y suelen negociar posiciones más que encabezar proyectos.
El PAN, por su parte, no enfrenta un escenario cómodo, pero sí parte con ventaja porque mantiene control institucional, estructura y visibilidad. La oposición necesitaría capitalizar errores del gobierno estatal, conectar con sectores inconformes, pero sobre todo ofrecer una alternativa creíble en materia de seguridad, crecimiento urbano y servicios públicos.
Con la reunión del fin de semana y las que vengan la oposición se muestra alineada, pero todavía no se ve consolidada, les falta músculo territorial y liderazgo definido; si logran mantener cohesión y presentar un candidato competitivo, puede cerrar la brecha. Porque lo cierto hoy es que el PAN llegará al 2027 con ventaja estructural clara.
En esta rueda de la fortuna electoral, todo suma o resta. El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, recibió un mensaje claro de la alta jerarquía panista en Querétaro: con todo respeto, las decisiones locales se definen en casa y sin interferencias. Ese mensaje ya se había enviado antes con un precandidato relevante que no cumplió la encomienda; lo demás es historia.