En la primera parte de este análisis, presenté lo que son los créditos de naturaleza positiva, sus orígenes, características y alcances; en esta conclusión quiero resaltar y cerrar con la importancia que estas estrategias económicas representan para que realmente podamos tener proyectos responsables, economías sostenibles y círculos virtuosos entre los elementos sociales, ambientales y económicos que son los que sostienen la vida y el desarrollo.
El compromiso global asumido es para conservar, restaurar y hacer sostenible el manejo de los recursos naturales, incluso, promover estrategias de manejo regenerativo, de modo que con esto, se puedan considerar e internalizar, realmente, los costos ambientales de los proyectos, mismos que hasta el día de hoy, han sido externalidades.
Algunos ejemplos que existen actualmente son la restauración de bosques y corredores biológicos con créditos que certifican el aumento de la biodiversidad y la captura de carbono; la regeneración de suelos agrícolas mediante créditos que certifican la recuperación de fertilidad, el incremento de microorganismos y la reducción de la erosión en el suelo; otro es la conservación de humedales y manglares con créditos asociados a la resiliencia costera y la captura de carbono azul; y algunos proyectos de desarrollo comunitario mediante créditos que combinan conservación ambiental con beneficios sociales. Algo que nos debe quedar muy claro, es que en todos estos casos, se conserva lo que se tiene pero sobre todo, se realizan acciones “extra” que permiten la obtención de beneficios ecosistémicos y ambientales superiores a los que se tendrían solo por conservar, proteger y restaurar, es decir, estos casos se someten a procesos de certificación validados y acreditados mediante metodologías diversas, en los que se debe evidenciar ese “extra” de modo que en un área no solo se deberá conservar la biodiversidad presente, sino que para lograr la certificación de los créditos, se tiene que demostrar que se realizaron acciones para incrementarla y deben ser acciones medibles y trazables, con criterios de transparencia, monitoreo y gobernanza lo que permitirá que los beneficios sean verificables y equitativos.
Sin duda alguna, los créditos de naturaleza positiva representan un avance en el enfoque de la compensación ambiental hacia un modelo proactivo, circular y sostenible para la regeneración de los sistemas ambientales. Al fusionar el valor económico de los servicios ecosistémicos y la recuperación de la naturaleza se impulsa una economía restaurativa y regenerativa, generando un círculo virtuoso que fortalece la resiliencia de los sistemas ambientales y permiten la reconciliación de la actividad humana con la naturaleza. Este próximo 16 de octubre, Chihuahua Futura realizará el foro Regeneración de la Naturaleza y el Mercado Nature Positive a las 9:00 am en la sala Febres de la Torre de la Comunidad ULSA Chihuahua, los esperamos.