elheraldodechihuahua
Análisislunes, 15 de diciembre de 2025

El ouróboro de Nergalí

Una de ellas estaba emparentada con magnates de una línea aérea (Braniff), la otra con renombrados políticos, como el general Beteta, y ahora es una reconocida pintora (hay crítica que se refiere a ella como “la Hechicera del arte”).

No permitían que les impusieran guaruras ni custodios, les gustaba ser libres y hacer su voluntad, así como una gran parte de la juventud en el tiempo del jipismo que se volvió rebelde. Congenié con una de ellas: la “Nergalí”. 

Presumía la perfección de su cuerpo e insistió para que la pintara desnuda, rodeada de jarros redondos; cuadro que presenté en una de mis primeras exposiciones, titulada El Desnudo, en las galerías del periódico Excélsior. 

Despreocupada y arrojada, le gustaba ser provocativa, el “que dirán” no le importaba. Cuando se le ocurría se iba a Nueva York, Sao Paulo, a cualquier parte; tenía casa en Miami y en Acapulco, donde muy seguido nos invitaba.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias