En el año 1992 se descubrieron en Paraguay los llamados “Archivos del terror”, se trataba de las actas de planeación del Plan Cóndor, en ellos, salió a la luz que el 28 de noviembre de 1975, se procedió a clausurar la primera reunión interamericana de inteligencia nacional, se trató de una reunión secreta en las instalaciones de la Academia de Guerra en Santiago de Chile, con la participación de las delegaciones de dicho país, Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, quienes acordaron la conformación de este plan u operación, nombrado así, como un homenaje al ave emblemática de Sudamérica. Posteriormente se unieron Brasil, Perú y Ecuador, creándose para 1978 una coordinación represiva en la región sur del continente que llevaría como consecuencia terribles violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad: privaciones ilegales de la libertad, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, torturas, tratos inhumanos, apropiación de niñas y niños (en la mayoría de los casos recién nacidos), persecuciones y violencia sexual, todo ello, con la intensión de detener a los movimientos revolucionarios y reformistas de la región, en un mundo dividido después de la Segunda Guerra Mundial.
La red creada por estos países, permitía a las dictaduras instauradas en las décadas de los 60 y 70, enfocarse en la persecución de personas exiliadas que habían huido de su país y que continuaban denunciando violaciones a derechos humanos por parte de los gobiernos dictatoriales desde el extranjero. Sin embargo, en varias ocasiones también fueron perseguidas las familias que buscaban a sus seres queridos desaparecidos.
Para el año 1978, el Plan Cóndor abarcaba ocho de los 13 países de Sudamérica, creando un área de terror e impunidad sin fronteras en la región, sobre todo en Argentina, Uruguay y Chile. Las muertes provocadas se cuentan desde los cientos hasta 60 mil, dependiendo de la fuente, sin embargo, sólo en Argentina se calculan 30 mil muertes durante la llamada “guerra sucia”.
En la actualidad, debemos concentrarnos en evitar que se dé un Plan Cóndor 2.0, es así, que ante el resurgimiento de conflictos por el petróleo en el continente, la implementación de políticas internacionales y nacionales agresivas para el control del agua, la polarización entre “buenos” y “malos” en el ambiente político nacional, el uso de la “soberanía” como pretexto para no cumplir con los tratados internaciones en materia de derechos humanos o para no hacer efectivas las resoluciones de organismos internacionales, entre otras complicaciones en la región, se hace cada vez más necesaria la cooperación entre los países para que los derechos humanos no dejen de aplicarse en beneficio sobre todo, de quienes menos tienen. Luchemos contra el negacionismo, los discursos de odio, la discriminación, la violencia y la exclusión social, no olvidar las atrocidades del pasado, nos ayuda a evitar que se repitan.