La violencia invisible
Un entorno tóxico actúa como un virus: drena la creatividad, fomenta la rotación de personal y, eventualmente, destruye la reputación de la marca. No se puede pedir compromiso a alguien que no se siente seguro en su escritorio o en su estación de trabajo.
Construir un espacio libre de violencia es, en última instancia, un acto de justicia poética: es recuperar el trabajo como una actividad dignificante, donde la técnica y el talento se encuentran sin que la dignidad tenga que ser el precio a pagar.

















