Narcisismo social
En un mundo donde, con frecuencia, se premian las conductas depredadoras y la autoexaltación, entender la diferencia entre un ego inflado y una estructura perversa es vital para la higiene mental.
El daño más grave del narcisismo social no es el abuso individual, sino la anestesia del alma. Cuando el modelo de triunfo es el depredador, la ternura y la vulnerabilidad se perciben como debilidades, cuando en realidad son los únicos puentes hacia una salud mental real.
El psicoterapeuta francés Jean-Charles Bouchoux define la perversión narcisista como transferir el dolor interno a alguien más para evitar su propio colapso. Pero ¿qué sucede cuando una sociedad entera adopta este mecanismo como modelo de éxito?
El narcisismo social es la ceguera del espíritu; el humanismo es el acto de volver a mirar a los ojos, superar el egoísmo colectivo y adoptar una perspectiva humanista que restaure la conexión y la compasión entre las personas.
















