No es mismo gastar que invertir
Pero no, se destinaron en tratar de convencer a la ciudadanía de que la “reforma” educativa era buena, que era la correcta, que todos los que estuvieran en contra de ella estaban equivocados. Ante esto, el tiempo, sin ningún costo, ha hecho ver lo contrario.
El gasto pocas veces trae beneficios palpables. Esta ocasión siguió la regla y no trajo ninguno para nadie, ni para la educación de este país, ni para la mentada “reforma”, ni para el suspirante que nunca fue.
lilia.aguilargil.2015@gmail.com

















