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Análisisviernes, 13 de febrero de 2026

Reconsiderando el valor del amor

Sabemos que el amor, es la suprema vanidad de las vanidades, rasgo universal e incomprensible en el tránsito de la contemplación de quien lo ejerce.

Es fuerza, desvelo, sacrificio, atención, dedicación, comprensión, devoción, conjunción y sueños compartidos; pero sin temor a equivocarse, todo inicia con el hechizo de una mirada.

Platón sugirió, que el amor es la clave para entender las posibilidades de la naturaleza humana. 

Pero, sin duda frente a esta premisa, podría haber personas que nunca han amado o no son amadas, y eso simplemente es terrible.

Así que el desamor es perturbador, ya que nos deja solos, con el insoportable flujo de nuestras conciencias donde no hay nadie, pero absolutamente nadie con quien hablar, en un mundo supuestamente interconectado por la “comunicación”

Recordemos que el amor es excelso y curiosamente todo lo excelso es tan difícil como raro; pero al mismo tiempo es una constante que su vigencia y su fuerza persiste por generaciones.

Y si hablamos de rarezas, el amor podría ser el silencio que habla frente a un mar vigoroso con olas majestuosas, de tempestades y vientos del norte enigmático.

Es la brevedad del tiempo sin medida, en un desfiladero que asciende en la meseta de los cuerpos, frente a los humedales de luna llena, donde se fragua la hogaza de la felicidad.

Ahí precisamente, donde las joyas aladas reposan en el borde del estanque iluminado por el sol, mientras el sauce baila y canta en la palma de la mano, de quien vaticina y profetiza las palabras inmensas, que ejercen los precursores del amor.

Cuando esto sucede, los movimientos de agua transparente del arroyo, continuarán en una evolución, donde los espejos reproducen el beso milenario de fragantes emociones.

De tal forma que el ejercicio del amor, tiene una carga absolutamente positiva, debido a que quien lo ejerce, se convierte en una persona autentica y positiva, en un ser cuyas virtudes tienen un beneficio personal y familiar.

Además, el ejercicio del amor, constituye una de las revoluciones culturales más notorias de la historia del ser humano, por algo tan simple; ya que el amor es la fuente de todas las virtudes.

Pero no lo podemos negar, en el tema del amor nadie es experto y todos tenemos una opinión muy diferente, donde por supuesto influyen: edad, costumbres, tradiciones, religión e idiosincrasia de una persona.

El asunto es poder definir el concepto del “amor” ya que las definiciones para descifrar este precepto son inmensas, debido a la abundancia de los mismos, ya que todos tenemos una “percepción” muy diferente.

¿Será cierto?

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