A dos años de su llamamiento apostólico
Armando Maya Castro
Twitter: @armayacastro
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEl pasado jueves 8 de diciembre se cumplieron dos años del llamamiento del Apóstol Naasón Joaquín García al Apostolado, un Ministerio que no depende ni es determinado por voluntad humana, y que ejercen únicamente los hombres que Dios elige para el gobierno espiritual de su Iglesia.
Este acontecimiento tuvo lugar en la colonia Hermosa Provincia de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, momentos después de que el alma del Apóstol Samuel Joaquín Flores partiera triunfante al Palacio Celestial, a recibir un descanso más que merecido, luego de haber realizado un trabajo que cubrió poco más de 50 años de fructífera Administración Apostólica.
Ese día, en medio del dolor que experimentaba por la muerte de quien había sido su padre, su guía y maestro, el Apóstol Naasón Joaquín buscó en oración el consuelo divino, poniendo en práctica la doctrina cristiana, y oró a su Dios: “Señor… ¡Consuélame! ¡Me duele mucho, Señor!” Fue entonces cuando escuchó una voz potente, “como corrientes de muchas aguas”, diciéndole: “¿Por qué me pides consuelo? Si tú has de consolar a mi pueblo”. Y añadió la inconfundible voz de Dios: “Naasón, ¡tú estarás al frente de este grande pueblo, y si hoy lo ves grande, yo lo voy a multiplicar aún mucho más!”
Aquella mañana, aparte de la revelación antes mencionada, el Varón de Dios tuvo una segunda revelación, indicando a su Apóstol lo que debía hacer, y luego lo que Él haría en los corazones de los fieles: “Honra el cuerpo de mi Siervo Samuel, y el próximo domingo te levantarás al pueblo… Yo abriré su corazón y, aun, el del Cuerpo Ministerial como un solo hombre, y haré la obra perfecta”. Esto se cumplió el día 14 de diciembre al ser recibido por la Iglesia del Señor, ¡como Siervo de Dios y Apóstol de Jesucristo!”, refiere el Apóstol Naasón Joaquín en su Epístola Universal fechada el 20 de diciembre de 2014.
Llegó así su tiempo, que fue también el tiempo en que Dios sacó de su secreto su Elección, la cual está por encima de las preferencias, inclinaciones e inconformidades humanas. Y lo digo porque Isaac prefería a Esaú y quería darle su bendición. Sin embargo, la preferencia del patriarca bíblico no prevaleció sobre la soberana voluntad de Dios; tampoco alteró el propósito de la Elección, decreto divino y eterno que en ese tiempo favorecía únicamente a Jacob, de quien dijo Dios: “A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí” (Romanos 9:13).
Fue así como la elección de Dios, efectuada en la eternidad, antes de la existencia del tiempo, el espacio y la materia, se manifestó portentosamente a la totalidad de los miembros de la Iglesia Universal, esculpiendo Dios en lo más íntimo de los corazones la inconfundible identidad su Enviado.
Del 8 de diciembre de 2014 a la fecha, el reconocimiento a la Elección del Ungido de Dios ha sido unánime, y el cumplimiento de las promesas que Dios hiciera a su Enviado ha sido admirable, tanto que la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad La Luz del Mundo, ha experimentado un crecimiento en todos los órdenes como en ningún otro momento de su historia.
Concluyo mi columna con un brevísimo recuento de las grandes conquistas del Varón de Dios en sus dos años de Ministerio Apostólico: decenas de miles de bautismos (50 mil de ellos en febrero de 2016), repartimientos del Espíritu Santo según la voluntad de Dios a miles de hermanos esparcidos en todo el mundo, la formación de miles de ministros en todos los países donde La Luz del Mundo tiene presencia, el establecimiento de miles de iglesias y misiones en los cinco continentes, la creación de decenas de batallones conformados por jóvenes y señoritas que han sido preparados doctrinal y lingüísticamente para la predicación del Evangelio, el inicio de la Obra de Dios en varios países europeos, asiáticos y africanos, así como en cientos de ciudades y poblaciones de México y Estados Unidos. Es justo agregar a este recuento sus logros sociales, académicos y empresariales, los cuales le han proporcionado una inmensa lista de reconocimientos que seguramente no terminan en la celebración de su segundo aniversario apostólico.