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Análisisviernes, 29 de octubre de 2021

Las enchiladas de Leonor

Hay barrios que esconden tesoros, tesoros preciados, que resisten el tiempo, que sobreviven y que quizás nunca morirán…

Enclavado en la calle de Matamoros, a unos metros de El Calvario, este localito alberga desde hace 40 años uno de los secretos mejor conservados de Cuernavaca… las enchiladas y chilaquiles de Leonor.

Cómo la carta es corta, no se necesita tanto para poner en dilema a cualquier barriga… y es que Leonor solo ofrece enchiladas, chilaquiles y unos sopes exquisitos y si así los pides, bien doraditos.

Y aunque lucho contra la gula, ese deseo desordenado me arranca desorbitado y me obliga a lamer cada gota hasta que no queda nada, más que las ganas de regresar el tiempo unos minutos, y pedirle otra dosis más a Leonor.

Las enchiladas y chilaquiles de Leonor no se ven a simple vista y es que las mesas de lámina de la coca y el local que ha acumulado el tiempo parecen esconderlas… como el tesoro que son.

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