En la región Laguna de Coahuila, colectivos han documentado un predio de 64 hectáreas con fosas, tambos de incineración y cientos de miles de fragmentos humanos, vinculado a operaciones de Los Zetas para la desaparición y destrucción de cuerpos
Tras una discusión doméstica en la que asfixió a la víctima, el individuo de 43 años acudió de manera voluntaria al edificio de la Fiscalía estatal para confesar el homicidio
El Consejo Estatal Ciudadano advierte que la escasa supervisión de los padres incrementa los riesgos para los menores y exige mayor trabajo de prevención en el hogar
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
En plan imparcial, sin quitarle ni ponerle, ya es tiempo de abrir los ojos y aceptar lo cierto que consiga nuestra historia, porque ella está llena de aciertos, pero también de desaciertos y como ésta consigna el punto de vista casi siempre de los vencedores, pero finalmente también el de los historiadores, quienes también tienen sus puntos de vista y opiniones muy particulares y si no, echemos un vistazo a los hechos vividos en nuestro estado antes y después de la conquista.
Hasta entes de 1600 las diferentes etnias que vivían en el territorio de lo que hoy es el estado de Durango, vivían y convivían pacíficamente, por un lado al norte de nuestra entidad tarahumaras, acaxees, xiximes, tepehuanos; en otras latitudes coras, huicholes, chichimecas y mexicaneros. Pero dónde van llegando los españoles invadiendo violentamente los territorios de los pobladores originarios y aunque hubo resistencias de los indígenas para recuperar sus tierras por parte de los acaxees y luego por los tepehuanos, fue sin embargo ello una tarea imposible por la diferencia del poder de las armas que siempre han inclinado la balanza.
José de la Cruz Pacheco en su libro Milenarismo Tepehuán narra la última odisea de todas las naciones indígenas de Durango convocadas y reunidas en un solo frente con el fin de expulsar a los invasores españoles quienes se adjudicaron el derecho de guerra de conquista de los indios por el pecado nefando y la idolatría que considera crímenes contra la humanidad y el cristianismo, la verdadera religión; además según sus bases jurídicas de los derechos imperiales españoles y teológicas consideraban como derecho la conquista y dominación de todas las naciones indias conocidas y por conocer por su condición de inferioridad; de hacerles la guerra por infieles y bárbaros y; propagación del cristianismo como religión única y verdadera.
Pues bien, ante tantas atrocidades, vilezas, abusos y esclavismo por parte de los españoles, surgieron dos líderes que promovieron y organizaron un movimiento de liberación indígena convocando a las diferentes etnias de nuestra entidad, ellos fueron el profeta Quautlatas y el chamán Gogoxito y efectivamente, se entabló una feroz lucha en el Valle de Cacaria donde y como decíamos al inicio, la diferencia de las armas de los invasores marcaron el resultado de esa batalla y esa esclavitud, despojo, violaciones de las indígenas y sometimiento por 500 años de nuestros antecesores, es lo que estaremos festejando este mes por la “fundación” de Durango por Francisco de Ibarra, comandante de esas fuerzas españolas que vinieron a nuestra tierra a practicar el pillaje y el terror.
Lo inexplicable para las gentes de razón, es que nuestros gobernantes conocen perfectamente estos detalles y aún así se exhibe en el salón de gobernadores del palacio de Zambrano un busto de Francisco de Ibarra reconociéndole la personalidad como el primer gobernador, siendo que fue un invasor que ordenó y practicó las atrocidades que ya se mencionaron y además nadie lo eligió gobernador, pero como somos muy “ agachones” y conservadores aún, pues le seguimos rindiendo homenaje a nuestros verdugos, en vez de reconocer en ese salón a nuestros gobernadores distinguidos y dignos como el Gral. José Ma. Patoni, Negrete, Braulio Meraz Nevárez, benefactor de Durango, en especial de la UJED y gobernador por dos días, por chicanada que le hicieron al estilo PRI, Etc.