Todo comenzó cuando se eligió a las nuevas autoridades tradicionales; presiones externas intentaron cambiar la decisión de la asamblea indígena a través de amenazas
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
De sobra sabemos que en la clase destacan el cerebrito, el machetero y el aplicado; por el bando contrario se destacan, por eso, el conchudo, el suertudote, “el ahí se va”, el que se tira a puro valor mexicano y el burrote declarado. En ellos se entreveran los demás, que son de regular para arriba; sin pena ni gloria cursan la secundaria, el bachillerato, profesional y hasta el posgrado, máxime ahora cuando cualquier edificio con dos salones pomposamente se anuncia como universidad y ofrecen maestrías y doctorados que no son ni lo uno ni lo otro por más que así se haga constar en un papel, por cierto reciclado.
Aquella mañana se practicaría el examen de zoología, al tenor de la guía de estudios que con anticipación se distribuyó entre los sustentantes. Uno a uno desfilaban los integrantes de las clasificaciones hechas por los estudiosos de las especies animales. En papeletas discreta, pero elegantemente dobladas, se anotaban los nombres de los especímenes y ese sería el tema del alumno.
Tocó el turno al conchudo que nada más había estudiado el gusano; pero ¡ándele!, que le toca el elefante. Como para todo tienen salida los de ese tipo, así empezó: “El elefante es un enorme animalote con malformadas pezuñas y peores orejas. Tiene una trompota como gusano… y el gusano…”. Para que no pase por semejante bochorno, este día le ofrecemos sin compromiso alguno un repaso a tan apasionante materia y encontramos:
Que los quirópteros son mamíferos sin huesos marsupiales, poseen cuatro miembros y dedos unguiculados, sus miembros anteriores están organizados para volar, como el murciélago, el vampiro y los orejudos… Paquidermos encasillados dentro de los mamíferos y tienen pesuñas en los pies. Su piel es muy gruesa. Hay los probóscidos o paquidermos de trompa como el elefante; paquidermos propiamente dichos o puercos, como el cerdo y paquidermos que sólo poseen una pesuña, o solípedos como el caballo.
Los foraminíferos, animálculos muy pequeños que ostentan una concha fina, porosa y frágil; los noctilucos que llegan a alcanzar el tamaño de una cabeza de alfiler, viven en las aguas del mar y son fosforescentes. Los infusorios, que se presentan en todas partes, desde la cima de una montaña, hasta un abismo, el agua, el aire, el suelo, plantas, animales, etc. El primero que los observó fue Locuwenhoek, quien en abril de 1976 los descubrió en una infusión de pimienta, de ahí su nombre.
Las madréporas son pólipos análogos a los corales, se reproducen con rapidez y originan bosques submarinos de un aspecto fascinante. Por cuanto a los equinodermos diremos que los animales a los que se les adjudica semejante denominación, tienen la piel erizada de espinas: Los erizos y estrellas de mar… Gasterópodos vienen siendo los moluscos de cabeza distinta y de pie colocado bajo el vientre; su número es infinito, habitan sitios húmedos, aguas dulces o saladas y por si le apetece, algunos son comestibles, en su cabeza llevan unos ojos pequeños sobre tentáculos movibles como la limaza y el caracol.
Pasamos a los ápteros, que significa desprovisto de alas entre ellos las lepismas; los piojos; los ricinos y las pulgas; y para que rime ahí están los dípteros que poseen un par de alas como son las moscas y los mosquitos… Siguen los quelonios encuadrados dentro de los réptiles de miembros, algunos con concha y otros sin ella, caracterizándose la tortuga y a su lado sus parientes los saurios: Lagartos, camaleones, caimanes y cocodrilos.
De los marsupiales diremos que son originarios de Australia, sus hijos nacen en extremo débiles y la madre los coloca en su marsupio o bolsa ventral donde cada uno de ellos se agarra a una mama para no soltarla hasta que se desarrolla y está muy adelantado, el más notable de entre ellos es el canguro, sus extremidades están organizadas para saltar. De esta misma familia es la zarigüeya que habita en América desde la Plata y Chile hasta Estados Unidos; las más pequeñas son del tamaño de una rata y las mayores alcanzan las dimensiones de un gato. Son de escasa utilidad al hombre y los australianos cazan algunas para comerlas.
Hablemos de los rumiantes que son herbívoros de pezuñas semejantes a la de los paquidermos, pero de estómago completamente diferente. Tienen aquellos cuatro estómagos y la singular propiedad de hacer volver a su boca los alimentos que han sido tragados una primera vez para mascarlos de nuevo y tragarlos nuevamente, fenómeno llamado rumia y su familia la integran los camellos, cervatillos, ciervos, la jirafa y los rumiantes propiamente dichos como el buey y la vaca.
Aunque colocados por mucho tiempo entre los reptiles, sus caracteres son diferentes. Son anfibios; es decir que viven indistintamente en la tierra o en el agua, su piel descubierta y viscosa sin escamas ni pelos. Cuando pequeños parecen peces pero al ir creciendo se transforman y se asemejan a los reptiles, estando sometidos de esta manera a metamorfosis. Los pequeños respiran con unas branquias, ya adultos respiran con los pulmones. Encabezan el listado las ranas, los sapos, las pipas, salamandras o perinquenes, los tritones y los ajolotes. Sobra decir que estos animalillos son los más socorridos y favorecidos para designar a buen número de individuos, dado su saco estomacal, su voz, su altura o la manera de caminar.