El alza desmedida de los arrendamientos reduce drásticamente las utilidades de los emprendedores y los obliga a buscar alternativas más accesibles para evitar la quiebra total
La educación media superior es una etapa dentro de la formación de los jóvenes en la que es fundamental que se trabaje con los temas financieros y de emprendimiento.
El constante incremento en los precios de los hidrocarburos y la falta de conectividad encarecen el traslado de mercancías limitando severamente el desarrollo de esta entidad
La actual administración logró revertir la crisis hídrica heredada al garantizar el funcionamiento total de los pozos y priorizar las necesidades urgentes de la ciudadanía
Especialistas en salud animal advierten ajustes de hasta ocho por ciento en sus diversos servicios para conseguir solventar los gastos operativos y retener al personal médico
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
La Presidenta Claudia Sheinbaum abrió la semana con dos anuncios que mueven la “brújula” laboral del país, un nuevo incremento al salario mínimo, que pasará de 278 pesos diarios en 2025 a 315 en 2026, correspondiente el 13 por ciento de aumento, y el inicio de un proceso para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales de forma paulatina. Decisiones que, vista la historia reciente, no son menores ya que la apuesta es que el trabajador viva mejor, gane mejor y tenga más tiempo para sí mismo; pero también habla de un compromiso que debe cumplirse “quirúrgicamente” para que el sueño no se convierta en un golpe inflacionario que termine borrando los avances; la clave será elevar el ingreso sin disparar los precios de la canasta básica, porque un salario que sube mientras todo lo demás sube más rápido, simplemente no sirve, y la meta es que al trabajador asalariado le alcance para comprar más, porque de no ser así la propuesta será en vano.
El salto de 278 a 315 pesos diarios es, en papel, una muy buena noticia, incluso comparado con otros años, además representa la continuidad a una política salarial que buscó recomponer décadas de rezagos y devolverle dignidad al ingreso de millones de trabajadores. Pero el aumento debe venir acompañado de una estrategia fina para evitar que los precios se desborden. Por ejemplo, si el salario mínimo crece y el kilo de huevo, la tortilla o el frijol se disparan, el efecto real sería cero; por eso, junto con el anuncio, surge la exigencia de cuidar la estabilidad económica y evitar abusos por parte del sector empresarial, que en muchas de las ocasiones reaccionan de forma negativa ante este tipo de buenas noticias.
El otro anuncio, la reducción paulatina de la jornada laboral hasta llegar a 40 horas semanales en el año 2030, tiene un componente histórico; México es, todavía, uno de los países donde más se trabaja y, paradójicamente, donde menos se descansa y menos productividad se genera, de ahí que la apuesta de Claudia Sheinbaum y su equipo económico, es que un trabajador con más tiempo libre sea un trabajador más sano, más productivo y con mayor calidad de vida. Pero la transición debe ser ordenada, acompañada de ajustes en las empresas y de una comprensión real del impacto que tendrá en sectores donde las plantillas ya operan al límite, y evidentemente se requiere el “aval” de los empresarios, que serán quienes generen otras dinámicas para cubrir las jornadas laborales por semana, sin necesidad de tener que contratar más personal o pagar horas extras, que es lo que no quieren.
Estas políticas requieren ese diálogo con empresarios, cámaras, comercios y trabajadores, no pueden imponerse sin “calibrar” los efectos, ritmos e impactos regionales, porque si el objetivo es transformar, hay que hacerlo con la economía completa en la mesa, donde todas las partes involucradas expongan sus “pros” y “contras”, porque también dependerá de la Federación crear escenarios que beneficien a las empresas mexicanas, a las extranjeras ya instaladas y desde luego que atraiga más inversión, para que con ello se generen más fuentes de empleo, y esperemos que esto no produzca el efecto contrario, que se alejen estas posibles inversiones. El diálogo y coordinación serán claves para llegar a “buen puerto” con este tipo de política pública por parte de la administración federal.
Hace algunas semanas se conoció un video donde el expresidente, Vicente Fox, reconoció que el incremento al salario mínimo ha sido una buena decisión de los gobiernos de la Cuarta Transformación, incluso asegura que él pudo haberlo hecho, pues la inflación no se hubiera disparado como algunos de sus asesores se lo decían. El punto es que con esta declaración, la oposición en México, como el PAN, se queda “desarmada” para realizar cualquier tipo de crítica a la Presidenta, y no queda más que reconocer que sí ha funcionado la estrategia, insisto, mientras no se disparen otros precios por arriba de la inflación.