Riquezas con propósito
“Dios les da a algunos mucha riqueza, honor y todo lo que pudieran desear, pero luego no
les da la oportunidad de disfrutar de esas cosas. Se mueren, y algún otro - incluso un
extraño- termina disfrutando de toda esa abundancia. Eso no tiene sentido, es una tragedia terrible”. (Eclesiastés 6.2)
Sin lugar a dudas, la poesía de Salomón se nutre de la propia experiencia de haber perdido el rumbo, tal como lo cuenta la historia bíblica, no sólo por su debilidad con las mujeres, sino también porque habría perdido el propósito de su riqueza.
El otro día platicaba con un joven acerca de su futuro, y me contó que mientras cursa su carrera universitaria quiere comenzar con un amigo un proyecto económico de grandes proporciones.













