Análisisdomingo, 18 de enero de 2026
De la convicción a la acción
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Nos esperaban ocho largas horas de viaje, así que la reproductora de videos de la Pilot sería un buen aliado. Mis hijos no podían creer que tenía en mi poder un DVD, su título: “Amazing Grace”. Esta película cuenta la historia de un abolicionista inglés que luchó incansablemente en contra de la esclavitud y después de varias décadas apenas vio cumplido su sueño.
William Wilberforce tenía convicciones muy profundas acerca de su postura abolicionista, pero no fue hasta que fue confrontado por uno de sus amigos y mentores que se atrevió a actuar. Desde el 1791, año en el que presentó el proyecto de ley en la Cámara de los Comunes, luchó incansablemente enfrentando todo tipo de oposición, especialmente la burla, las amenazas y el desánimo. Pero fue apenas en el año de 1833, tres días antes de su muerte, que se hizo efectiva la ley. Su testimonio no solo impulsó a muchos en su época a alzar la voz en contra de los abusos a la humanidad, sino que hasta el día de hoy sigue animando a los cristianos a enfrentar la cosmovisión antibíblica de este mundo.
En estos últimos años, posiblemente post pandemia, ha habido un auge, como nunca, del oficio apologético. Cada vez son más personas, cada cada vez son más jóvenes y cada vez más preparadas quienes se dedican a esta noble tarea de defender la verdad con argumentos racionales. Sabemos cómo contrarrestar las mentiras que propagan las ideologías que van en contra de la tradición judío-cristiana, pero no sabemos cómo detener la ola de leyes que atentan abiertamente contra la integridad de la vida, la familia y las libertades. ¿De qué nos sirven tantos argumentos científicos, filosóficos, antropológicos, históricos y hasta teológicos si no podemos ver materializadas las ideas que tanto defendemos?
No hay nada más abrumador que conocer una verdad o defenderla y nunca en la vida verla plasmada: “Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo.” (Santiago 4:17 NTV) Necesitamos pasar del estadio de la convicción al de la acción.