El próximo domingo se celebrará un año más del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, iniciando con ello una conmemoración que abarca toda la semana y sirve como proceso reflexivo a fin de, por un lado acercar a todas las personas el conocimiento de los nuevos descubrimientos científicos que sirven para generar una vida más asequible en todos los aspectos y, por otro lado, es la apertura a una puerta de inclusión en la ciencia y la tecnología a regiones que se encuentran en estado de vulnerabilidad ante la falta de entornos mínimos para llevar a cabo una vida digna, lo que sirve para que prevalezca la exigencia de sociedades más sostenibles en un momento histórico delicado.
Desde 2002, este día declarado así por la ONU luego de la Conferencia Mundial sobre la Ciencia en Budapest auspiciado por la UNESCO, se busca acercar la ciencia a la población mundial pero con un enfoque de objetivos que vayan más allá de lo económico para los grandes desarrolladores de nuevas técnicas y tecnología y que en realidad la ciencia se convierta en un propósito para el desarrollo mundial.
Bajo esa idea es necesario reflexionar respecto de los avances de la ciencia y tecnología en un marco de desarrollo internacional. Eso porque mientras vemos que en los últimos 15 años el desarrollo científico y tecnológico ha avanzado aceleradamente, la realidad es que ello no ha impactado en mejores condiciones de vida para la población y, a pesar de las metas trazadas, no se vislumbra que para 2030 – año marcado como el del cumplimiento de los objetivos de desarrollo del milenio – se logre cumplir con lo prometido.
Cabe resaltar que no se trata de un día mundial de la ciencia simplemente, sino que desde hace varios años, se ha vinculado el festejo de eso día con el fomento de una cultura de la paz donde el desarrollo científico se convierte en un vehículo para alcanzarlo, lo cual tiene en sí misma cierta contradicción si vemos como buena parte de los avances tecnológicos en la historia de la humanidad se han laborado bajo el cobijo de los conflictos bélicos y hoy no es la excepción si consideramos las luchas armadas que se libran en varias zonas del planeta.
Es momento de reflexionar en un día como ese el impacto que tiene la ciencia, la tecnología y la educación en las políticas públicas de varios países en desarrollo considerando que algunas naciones destruidas durante el periodo en que se libró la Segunda Guerra Mundial, apostaron todo a la ciencia y a la educación logrando índices de calidad de vida impensados para regiones que habían quedado devastadas.