Posiblemente muchos de nosotros hemos enfrentado situaciones en nuestra vida a las que no les encontramos salida, tal vez hoy, estemos sintiéndonos tan pequeños e insignificantes que quisiéramos desaparecer y sin embargo, !boom!, nos damos cuenta que es más rápido, fácil y sencillo desatar los nudos que hemos logrado atar y superarlos, que continuar atando nudos.
Posiblemente porque hemos conocido derrotas, sufrimiento, pérdidas y a través de fe y esfuerzo aprendimos a ser compasivos con nosotros mismos y con los demás, llenándonos de humildad reconociendo que la gente bella no nace necesariamente, se hace, no surge de la nada, surge del amor y del esfuerzo al reconocer que cada persona que se atraviesa en la vida es como hoja de árbol y como éstas, algunas permanecen y otras se van con el viento. Posiblemente son personas que no dejan que los días malos las detengan, que sus miedos las paralicen y siguen intentando con errores y aciertos saliendo cada día a dar lo mejor que tienen, ya que, aunque a veces se sientan vacías saben que la actitud determina el día, saben que quienes están lejos casi siempre están cerca y un simple desconocido puede convertirse en amigo para toda la vida y que quien hoy te ama o crees que te adora, mañana puede odiarte y hasta sacrificarte enseñándote que sólo tú, eres responsable de tu vida y no hay tiempo para lamentos, pues cuando te caes lo único que hay es levantarse con el poder para seguir adelante, y quien ora, se levanta fácilmente y quien agradece es bendecido.
Por eso hoy, haz la diferencia en tu vida, ejerce el perdón a quien nunca te lo pidió, recuerda que todo es temporal: emociones, sentimientos, pensamientos y personas, así dejarás los apegos para fluir, recuerda que cada pensamiento, cada sentimiento y cada persona que llega a tu vida tiene un motivo y un aprendizaje. Descubre cuál es el motivo y quédate con el aprendizaje de lo vivido, corrige el camino y no tardes en recorrerlo porque la vida es muy corta y sin esperarlo el final del camino se asoma, por eso uno no debe tardarse porque aquí, sólo venimos de paso y lo que dejamos de hacer, nadie más lo hará.
Tú como yo, nacimos fuertes aún sin saberlo, sin que alguien nos lo dijese, así que la vida se encargó de enseñarnos que nada puede derrotarnos a menos que así lo decidamos, que un día se pueden bajar las alas y al día siguiente se levantan para volar más alto, entonces te das cuenta que eres una persona especial, maravillosa y fuerte a la que nada ni nadie puede derrotar. ¿Tumbar y caer?, !Tal vez! Pero acabar, sólo el día que trasciendas, así que mientras vivas, haz eso, vive, vive intensamente, apasionadamente y entrega lo mejor que tengas porque la vida es aquí y ahora y si tú como yo te decides a vivir, escríbeme en ángeldesofia@yahoo.com.mx Gracias.