Análisisdomingo, 28 de diciembre de 2025
Sine Qua Non
Ánimo y un buen año 2026.
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Ánimo y un buen año 2026.
Estimados lectores –ya saben: Sin condición, sólo una sólida ciudadanía- pasado el ajetreo navideño y esa aparente pausa en que se supone una reflexión, un alto en el camino del 2025, esperando sinceramente una mejora en nuestras vidas, de nuestros seres estimados, o allegados. Incluso, damos gracias según nuestras creencias y costumbres. Avizoramos un año nuevo. Desde luego la problemática que cada quien viva, de grados diversos, nos lleva a esbozar planes desde lo más nimio a lo más relevante, aun cuando seamos o no conscientes de que algunas situaciones no dependen precisamente de nosotros, entonces tal vez, confiemos en terceros. En fin. El deseo positivo ahí está, no muere: ¡Un inmejorable nuevo año!
Quien al igual que cualquier mortal con un ápice de esperanza está un empresario que, con todo y su carácter específico, su aparente o real rebeldía, en la 4T –antes “amigo” de YSQ- ahora de un tiempo para acá, está en la mira de doña Claudia. El asunto muy conocido: Los impuestos que dice Hacienda, debe el señor Ricardo Salinas Pliego. En un caso curioso. Sí, porque la cuenta que dicen debe pagar, fluctúa según el talante de la presidente y sus jilgueros. Aunque siendo sinceros, sí “huele mal” de ambos lados.
El colmo es que, de nuevo hay otra cantidad a liquidar por Salinas. Una que dicen desde el rancio púlpito de las mañaneras recicladas, le ofrecen “perdonar” un cierto porcentaje, que los enterados señalan es casi el mismo del que se queja el “Tío Richi”, dice le quieren cargar de más.
Para empezar esa oferta está fuera de las facultades del poder ejecutivo, sin menoscabo de que ya sabemos que así se acostumbra en la 4T: ¡No salgan con qué la Ley es la Ley”. Y otro fenómeno aún más vergonzoso, es lo que a todas luces parece ser la motivación de la presidente. Algún “manotazo” desde la Casa Blanca gringa.
Algunos se preguntan si desde allá se dicta la política para México. Una situación que desde luego se niega voz en cuello acá. Si resulta como casi todos podemos ver, es muy delicado. Incluso, sin exagerar se trataría de una traición grave. Al menos, si aquí la política fuera normal. En fin.
Lo que toca a los ciudadanos es pensar mejor en quien se vota. Con toda la dificultad que eso significa en el sistema llamado “política a la mexicana”, pues imponen candidatos a modo. Lo que igual propicia otro fenómeno lesivo como es el abstencionismo, con sus propias razones unas válidas y otras perniciosas al final, porque se quedan candidatos nefastos. Con sus consecuencias como luego vivimos los mexicanos.
Y entre todo ese caos orquestado, dicen, desde Palenque, los ciudadanos por nuestra parte preocupados por otras situaciones más directas, esperamos un mejor año, con todo y la crisis galopante, el alza de impuestos, la impunidad, el Huachicol fiscal, la inseguridad, y un largo etcétera, que nos orillaría a ser pesimistas, pero no.
LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Nuestro espíritu es fuerte, debemos ser resilientes. Ese es el mexicano que llevamos dentro, pero debe salir a la luz, a las calles, a las urnas electorales –sin perjuicio de que ni pensemos en el 2027, pues ya quisiéramos bien librar el 2026-. Y no es por el “día de los inocentes”. Así que, mis estimados: ¡Un fuerte abrazo y mucho ánimo! Un mejor año 2026. Cuídense.