Análisismiércoles, 17 de diciembre de 2025
Aranceles contra el comercio desleal
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El comercio internacional se reinventa. La imposición unilateral de tarifas por parte de Estados Unidos ha sacudido las relaciones entre países y bloques regionales desde la llegada de Donald Trump al poder en enero.
El 2 de abril que designó como “Día de la liberación”, Trump decretó un impuesto del 10 por ciento sobre las importaciones de todos los países. Pero el principal objetivo de la ofensiva comercial es China con la intención de frenar y contrarrestar su creciente influencia en la geopolítica y la economía mundial.
Las exportaciones chinas han inundado los estantes, vitrinas y negocios de todo el mundo con miles de productos de uso común y bienes industriales. Los bajos costos de producción y de importación han causado afectaciones a la planta productiva de nuestro país.
Desde hace dos décadas, los gremios que representan a fabricantes de calzado, del juguete, de muebles y del vestido vienen expresando su malestar porque sus productos han sido desplazados del mercado debido a los bajos costos con que se ofrecen bienes similares de origen asiático. El desplome de las ventas de mercancía nacional obliga al despido de personal y al cierre de plantas.
Con este telón de fondo, el Congreso aprobó hace una semana reformas a la Ley de Impuestos Generales de Importación y de Exportación para imponer cuotas arancelarias que van del 10 al 50 por ciento sobre productos provenientes de países con los que México no ha suscrito un tratado comercial, en su mayoría asiáticos.
La reforma busca proteger la producción nacional frente a prácticas de comercio desleal y competencia desigual del exterior. Las tarifas se aplicarán sobre mil 466 fracciones arancelarias, de las cuales 316 no contaban hasta ahora con ningún tipo de impuesto de importación.
Los aranceles impactarán en los sectores de autopartes, autos ligeros, prendas de vestir, productos plásticos, siderúrgico, electrodomésticos, juguetes, textiles, muebles, artículos de calzado, papel y cartón, motocicletas, productos de aluminio, perfumería y cosméticos.
Al explicar las razones detrás de la medida, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, detalló que el objetivo central es elevar al 15% el contenido nacional en cadenas productivas, impulsar la sustitución de importaciones y proteger unos 350 mil empleos.
A juzgar por las cifras, la guerra arancelaria no parece haber hecho mella hasta ahora. La más reciente Balanza Comercial de Mercancías del Inegi apunta que en el periodo enero-octubre de 2025, la balanza comercial presentó un déficit de 2,321 millones de dólares; un buen dato si se le compara con el mismo lapso de 2024 cuando registró un déficit de 19,683 mdd.
El comercio exterior de México goza de cabal salud. En los últimos 30 años se han suscrito 14 Tratados de Libre Comercio con 52 países; el de América del Norte el más importante sin duda, porque a Estados Unidos se dirige el 84% de exportaciones (no petroleras). Además, la mano de obra manufacturera ha adquirido un elevado grado de especialización.
El paquete arancelario que entrará en vigor a partir del 1° de enero busca corregir asimetrías en el intercambio comercial. El llamado de los sectores productivos para frenar la invasión de bienes producidos en el exterior a precios por debajo de los valores de referencia internacional ha tenido eco. Ahora sigue mejorar las condiciones para la comercialización y el consumo interno.