El vivo ejemplo de la sinrazón
“…verás las gentes doloridas, que perdieron el bien del intelecto.”
Dante Alighieri
Cada nuevo amanecer la llamada 4T pone ante nuestros ojos atónitos una situación distinta, o transfigurada, con la intención de imponer su agenda política e ideológica. ¿Será posible que algunas cosas de este sexenio nos llamen todavía a la sorpresa?
Por lo general, la recurrencia de estas extrañezas nos hace pensar que el país está siendo conducido con las riendas de la improvisación en conjunto con el azar. Sin embargo, esto sube de tono cuando al actuar desordenado se le suma la bilis, la amargura, la vendetta.
Recordemos que uno de los objetivos del presidente de la República es combatir la corrupción. Desafortunadamente, gran parte de las “pesquisas” carecen de fundamento y parten de un solo prejuicio: si algo fue creado en los sexenios anteriores amerita cualquier descalificación.
El 22 de septiembre de 2021, el juez federal negó definitivamente girar las órdenes de aprehensión al considerar que no había delito que perseguir. Ese mismo día, la Fiscalía General emitió un comunicado para anunciar que “se volverá a solicitar la orden de aprehensión” y agotará “todos los recursos procedentes” para conseguirlo.
La persecución ofuscada, la acción rabiosa, son rasgos que corresponden a “esas gentes” condenadas de las que habla Dante: las necias, las que se quedaron sin razón. Terrible condena.















