Análisisjueves, 4 de septiembre de 2025
Fuera de Agenda / El factor venezolano
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Hace un par de años en una de las sesiones de la Junta de Intercambio de Información dentro de la Mesa Redonda de Cooperación Militar Bilateral (BMCR por sus siglas en inglés) entre el Comando Norte (USNORTHCOM) y las secretarías de Defensa Nacional y Marina Armada de México, quedaron establecidos tres objetivos comunes en materia de inteligencia. Primero, identificar posibles amenazas transnacionales comunes que afecten a ambos países. Segundo, desarrollar en conjunto requerimientos de información crítica, y tercero, crear productos de inteligencia basados en objetivos en común.
Los canales militares entre México y Estados Unidos suelen ir uno o dos pasos adelante sobre la agenda diplomática y las relaciones civiles. Sus programas son transexenales y han fijado una agenda poco conocida por la opinión pública desde que en el año 2016 se amplió al establecerse el Marco Estratégico Bilateral de Defensa que dio otro impulso a la cooperación a nivel operativo y táctico. De ahí surgió en 2108 la BMCR, con planes multianuales en entrenamiento, operaciones, capacitación, desarrollo tecnológico e intercambio de información de inteligencia.
La secrecía que rige este tipo de acciones de carácter militar se ha ventilado en algunos aspectos en los últimos meses a raíz de las disposiciones de la administración Trump tras catalogar a seis cárteles de la droga mexicanos como organizaciones terroristas. En ese paquete junto a organizaciones como el Cártel de Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva. Generación, Cártel del Golfo y La Familia Michoacana, estaban dos organizaciones venezolanas, Tren de Aragua y Cartel de los Soles.
De acuerdo con información no clasificada en documentos militares a los que se tuvo acceso, el Ejército y la Armada de México tienen información sobre cómo se relacionan estas dos organizaciones con los cárteles mexicanos. También cuentan con datos sobre las condiciones internas de las fuerzas armadas venezolanas que no son ajenas al deterioro que se vive en aquel país. Uno de estos documentos señala: “El presupuesto operativo asignado a la Fuerza Armada Nacional, ha permitido hasta el momento, conservar su actual capacidad operativa, sin embargo, tienen deficiencias en cuanto a mantenimiento se refiere, ya que las adquisiciones de armamento no se establece la ministración de las piezas de repuesto, causando que exista gran cantidad de material bélico fuera de servicio”.
Con la tensión incrementándose al sur del Mar Caribe tras el ataque estadounidense a una lancha rápida el pasado martes 2 de septiembre, donde murieron 11 presuntos integrantes del Tren de Aragua, el factor venezolano es motivo de análisis y seguimiento en las fuerzas armadas mexicanas. A las implicaciones estratégicas del despliegue de la flota compuesta por tres destructores clase Arleigh Burke y el Grupo Anfibio Iwo Jima con más de dos mil marines listos para desembarcar, se le suma la hoja de ruta fijada en su visita a México del secretario de Estado Marco Rubio. El acuerdo de seguridad anunciado es un repaso en varias de sus líneas de estrategias en común que desde el lado militar datan de años atrás. Hoy la situación en Venezuela y el factor China asoman como amenazas transnacionales comunes con el narcotráfico, crimen organizado, lavado de dinero y fentanilo como hilo conductor.