Justicia diferida, justicia negada
La verdadera obligación moral del Estado es garantizar procesos justos, eficaces y humanos. El precio de la ineficiencia de un sistema que parece olvidar que la justicia, cuando tarda demasiado, ya no es justicia es enorme en todos los sentidos.
Licenciada en Relaciones Internacionales y maestra en Derechos Humanos. Co-fundadora y Presidenta de Proyecto Justica Humanitaria A.C.

















