La triste historia del PAN
El gran ausente fue el proyecto de nación: una visión distinta del país que quieren construir. Lo único que los mantiene unidos es la añoranza por los privilegios neoliberales y el rechazo a un proyecto social. Su discurso se reduce al grito iracundo.
La supuesta renovación del PAN no es más que una apuesta a la vanidad y al desconcierto: un “¿y ahora qué hacemos?” disfrazado de estrategia. Es triste y decepcionante, incluso para los propios panistas.
A esto se suma el suicidio político del PRI en manos de Alito, por lo que México se queda sin una oposición digna, inteligente y solidaria.
Académico y diputado por Morena
@luishumbertofdz














