Trabajo a distancia, racionamiento de combustibles, subsidios y cambios en los horarios de comercios son algunas de las medidas tomadas alrededor del mundo ante la crisis energética
Juan Pablo Albán, presidente del Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas, instó al Gobierno a no politizar el debate sobre las desapariciones forzadas en México
Las piezas corresponden a diferentes zonas del país como el Altiplano Central, Occidente, Bajío y la zona maya y van del periodo Preclásico mesoamericano hasta la época virreinal
El país mantendrá el esquema quinquenal del tratado de 1944, pero incorporará revisiones anuales para ajustar la entrega de agua a EU según las condiciones de sequía y disponibilidad del recurso
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
Una de mis lecturas recientes fue Los ilegales, de Shaun Walker, un trabajo periodístico apasionante sobre el espionaje soviético y ruso. El libro retrata, en buena medida, el desastre de un programa marcado por la falta de continuidad del aparato moscovita.
El fracaso de esos programas de espionaje se explica, entre otras cosas, por sus interrupciones y virajes profundos en momentos clave, como la muerte de Stalin o la desintegración de la Unión Soviética. Traigo esto a cuento no porque vaya a hablar de espías cubanos disfrazados de médicos ni porque México deba montar un sistema de agentes encubiertos, sino porque la falta de continuidad en las políticas públicas también nos limita a nosotros.
Pintar guarniciones es, por ejemplo, un gasto frecuente y a menudo inútil. En algunas ciudades, estacionarse junto a una guarnición amarilla amerita multa; en otras, la sanción llega precisamente por hacerlo donde no la hay. Muchas veces ese código es innecesario y podría reservarse para casos específicos. Ni siquiera hace falta pintar de azul las rampas para personas con discapacidad: más que subrayar una diferencia, tendríamos que normalizar un espacio público bien resuelto.
En la Ciudad de México asistimos ahora a una nueva obsesión cromática. Lo que la jefa de Gobierno anterior a Clara Brugada,Claudia Sheinbaum, marcó en verde o guinda, hoy aparece en violeta y amarillo. La ciudad empieza a llenarse de una combinación de colores decidida por Brugada o por su equipo de comunicación.
A diferencia de Gabriel Quadri, que causó polémica con un comentario clasista, no creo que esto sea “iztapalapizar” la ciudad, sino politizarla: asumir que el gobernante en turno puede marcar territorio y definir, a capricho, la paleta de colores del espacio público. Con Sheinbaum tuvimos primero un verde cítrico y, tras la elección de 2021, una combinación de verde y guinda. Antes estuvo el rosa; antes aún, la clásica combinación china de rojo y oro.
La identidad de la capital mexicana es lo bastante sólida como para no desvanecerse con la brugadización de la paleta de colores, pero mantener cierta continuidad sí fortalece su imagen. Sería más sensato construir esa identidad a partir de los colores asociados históricamente con la Ciudad de México que imponerla desde una oficina de comunicación política.
La CDMX se ha vuelto uno de los grandes destinos turísticos del mundo. Mantener una imagen estable, como han hecho otras ciudades (I love NY, I amsterdam, etc.), es una decisión inteligente de marca. Pintar al gusto del gobierno en turno es un error, sobre todo cuando también se alteran sistemas estratégicos de comunicación, como el del transporte público.
Basta ver la tarjeta de Movilidad Integrada: en años recientes se definieron lineamientos de color para cada modo de transporte, con el fin de hacer más clara la orientación de los usuarios. También eso ha empezado a trastocarse. La administración Brugada cambió colores del Tren Ligero y de otros sistemas sin respetar decisiones previas de ciudad.
El ejemplo del espionaje del Kremlin puede parecer lejano, pero ilustra bien el problema: sin continuidad, las políticas públicas pierden eficacia. En una ciudad, eso significa desperdiciar recursos, debilitar su imagen y entorpecer la comunicación con quienes la habitan y la visitan. No me agrada la brugadización de la ciudad y su triunfo electoral no es un cheque en blanco, o en violeta y amarillo, para ello.