Problema binacional; responsabilidad no compartida
ricardomonreala@yahoo.com.mx
X: @RicardoMonrealA
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México ha dado una muestra de fuerza y autoridad al realizar un operativo bien planeado y exitoso, en el que, sin embargo y lamentablemente, perdieron la vida elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional. Desde este espacio, hago llegar mis sinceras condolencias a sus familiares y seres queridos, reconociendo el honor y el valor de quienes cayeron en cumplimiento de su deber.
En este hecho se logró abatir a Nemesio Oseguera, alias El Mencho, líder y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación, así como a su operador financiero e integrantes de su círculo más cercano. Este gobierno, encabezado por nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha demostrado liderazgo y determinación frente a la delincuencia organizada, lo cual se refleja en cifras históricas del combate al crimen.
Este contexto me lleva a una reflexión. Hoy México cuenta con estabilidad económica, una moneda fuerte y un sólido respaldo social a su gobierno; además, realiza un trabajo constante en el combate a los grupos delincuenciales. No obstante, nuestro mayor reto sigue siendo precisamente la inseguridad, problemática que se enfrenta todos los días con una estrategia integral. En el Poder Ejecutivo, el Gabinete de Seguridad implementa estrategias para la detención de objetivos prioritarios; el Poder Judicial, ahora electo por el pueblo, está siendo fortalecido para emitir sentencias justas contra estos criminales, y en el Poder Legislativo hemos aprobado leyes que dotan de mayores herramientas de investigación e inteligencia a nuestras corporaciones policiales.
Como muestra de este esfuerzo nacional, tan solo en los primeros cinco meses del actual gobierno se realizaron más de 14,517 detenciones de generadores de violencia. En periodos específicos, como del 10 al 22 de junio de 2025, se registraron 1,233 personas detenidas por delitos de alto impacto, incluidos 22 objetivos prioritarios, así como el aseguramiento de 7,375 armas. En lo que va del presente sexenio, ya suman más de 41,000 personas detenidas por delitos de alto impacto y más de 23,000 armas decomisadas. Para dimensionar estas cifras, durante todo el sexenio inmediato anterior a los gobiernos de la Cuarta Transformación se decomisaron aproximadamente 55,000 armas. El actual gobierno prácticamente alcanzó ya la mitad de esa cifra cuando aún no se cumplen dos años de gestión.
En el rubro de decomisos de drogas, los resultados también han sido históricos. Este gobierno se convirtió en el que más estupefacientes ha asegurado en la historia de nuestro país, con más de 240 toneladas. Como referencia, durante el sexenio de la llamada “guerra contra el narcotráfico” se decomisaron alrededor de 186 toneladas, y en el posterior, poco más de 175 toneladas. El gobierno actual no solo superó ampliamente estas cifras, sino que también impulsa acciones de prevención y políticas sociales orientadas a atender las causas de fondo de la violencia.
En ese contexto cierro mi reflexión. Esta problemática es de carácter binacional y, en los hechos, está siendo enfrentada principalmente por nuestro país con acciones de prevención y operativos de detención, como el ocurrido hace unos días, en el que nuestro pueblo y nuestras valientes Fuerzas Armadas fueron lastimados. Sin embargo, al analizar el panorama completo, resulta evidente un grave problema estructural: existe una alta demanda de drogas y nuestro vecino del norte es el mayor consumidor del mundo; compartimos una de las fronteras más extensas del planeta, lo que facilita el tráfico de estupefacientes y, además, los grupos criminales combaten a nuestras fuerzas de seguridad con armamento de alto calibre proveniente del mercado estadounidense.
Las drogas fluyen hacia Estados Unidos, las armas ingresan a México y el dinero tiene destinos inciertos en ambos lados de la frontera. Lo cierto es que nuestro país se ha convertido en el principal escenario donde se intentan resolver integralmente estos problemas, lo que complica de manera considerable su erradicación real.
Como nación y como Gobierno, nos corresponde hacer nuestra parte desde casa: fortalecer el tejido social con valores y educación, respaldar a la ciudadanía mediante programas sociales y acciones de prevención que ya han demostrado avances importantes. No obstante, es innegable que, si nuestro vecino del norte no asume una responsabilidad real y compartida frente a este problema binacional, México seguirá padeciendo y pagando consecuencias que no se distribuyen de manera equitativa.