Análisismiércoles, 12 de julio de 2023
Trenes de pasajeros y pre- campañas
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Se han impulsado importantes sistemas de trenes de pasajeros en los últimos doce años en nuestro país. Podemos enumerarlos: Tren Interurbano México Toluca, las Líneas 3 de los trenes ligeros de Monterrey y Guadalajara, así como la Línea 12 del Metro de la CDMX. Recientemente se adicionan el Tren Maya y la Línea 4 de Guadalajara, los sistemas 4, 5 y 6 de Monterrey, la conexión del Ferrocarril Suburbano al Aeropuerto Felipe Angeles y un servicio en el Istmo de Tehuantepec. Este último grupo integra a proyectos que están en proceso constructivo actualmente y con distintos niveles de avance de entrega de trenes.
También habría que sumar al Tren Puebla Cholula, el cual se encuentra en pausa por quiebra técnico-financiera, después de tener una efímera operación por bajos aforos y altos subsidios. Todas estas inversiones se han reflejado en medios de comunicación y comentado por líderes de opinión, lo cual a su vez ha generado nuevas combinaciones tecnológicas y rutas. En cuanto a nuevos proyectos hay interés para estudiar alternativas para la ruta México - Querétaro, una línea interurbana en el Bajío y algunos sistemas urbanos/suburbanos en ciudades medias. Es conocido a nivel global que los proyectos férreos de pasajeros necesitan de altas inversiones para su diseño, construcción y adquisición de material rodante.
También es conocida la necesidad de apoyo vía subsidios para la operación y mantenimiento de largo plazos. Por otro lado, los beneficios económicos y sociales tienen que analizarse con suma precaución para precisamente evaluar la factibilidad final de los proyectos. Todo indica que múltiples propuestas en torno a nuevos trenes de pasajeros se ventilarán públicamente ahora que arranca un periodo de pre-campañas, campañas, elecciones y cambio de funcionarios federales y legisladores. Ante esta posible cascada de ideas sobre nuevos sistemas ferroviarios de pasajeros, convendría tener algún tamiz que nos ayude a separar el grano de la paja.
Propongo algunos puntos para evaluar estas ideas de proyectos: (i) Presupuestar los recursos necesarios para operar las líneas existentes en Monterrey, Guadalajara y zona metropolitana de la CDMX y mantener niveles de seguridad y calidad en el servicio. Varios sistemas están llegando al límite de su vida útil y hay que presupuestar su renovación. (ii) Finanzas estatales.
Muchos promotores de estos proyectos son gobiernos de los estados, cuyas tesorerías aportan pocos recursos a la factibilidad financiera de los proyectos. Habría que explorar alternativas fiscales que generen recursos que se etiqueten directamente, como podrían ser tenencia, predial e impuesto de venta, como se hace en otros países. (iii) Desarrollos inmobiliarios orientados por el transporte. Contamos con muy pocos ejemplos en el país, prácticamente no hay oferta habitacional o de oficinas ligada a la construcción de estaciones. Donde sí tenemos un muy buen ejemplo es con el centro comercial Forum Buenavista, que sirve como terminal principal del Ferrocarril Suburbano.
La venta de espacios comerciales apoyó al modelo financiero del proyecto en su arranque, mientras que el Suburbano en sus quince años de operación brinda un flujo diario de consumidores a docenas de tiendas, cines, restoranes y al hotel que se encuentran en la estación. (iv) Evaluaciones técnicas que permitan diferenciar la mejor solución tecnológica de transporte para cada caso (autobús confinado, cable-bus, tranvía, metro, suburbano o interurbano). Cada caso tendrá una combinación única de aforos, montos de inversión, precio del boleto, distancia total y entre estaciones y velocidad promedio, que descartarán ciertas opciones tecnológicas y validarán otras. (v) Participación del sector privado.
¿Se buscan tarifas subsidiadas o se permite que lleguen a recuperar costos y contar con una utilidad de operación? Se denomina riesgo de demanda a las variaciones en los ingresos del sistema ferroviario de pasajeros, dadas posibles fluctuaciones a caídas en la cantidad de pasajeros y/o la imposibilidad de aumentar tarifas contra inflación. Es decir, si el sistema tiene pérdidas ¿quién las asume? ¿el gobierno federal, el estatal o inversionistas privados? (vi) El transporte público compite con otros presupuestos sociales, en educación y salud, principalmente. ¿Para qué alcanza y cuáles serían las prioridades de mediano y largo plazos? Estos son algunos supuestos que pueden ayudar a ordenar una discusión y visión de largo plazo para el fomento de sistemas ferroviarios de pasajeros en el país y que la efervescencia política y mediática traiga propuestas razonables y no ocurrencias.