Isabel II, de sobrina del rey a la reina inesperada
El reinado de Isabel ha sido el más longevo de la historia de Gran Bretaña, quien tuvo que adaptarse, no sin sufrimiento, polémicas y escándalos
El Sol de México
El reinado de Isabel ha sido el más longevo de la historia de Gran Bretaña, quien tuvo que adaptarse, no sin sufrimiento, polémicas y escándalos, a los cambios vertiginosos del siglo XX y llegar al siglo XXI, como la casa real más famosa del mundo.
Isabel Alejandra María II nació en Londres el 21 de abril de 1926. Apodada "Lilibet" por su familia, era tercera en la línea sucesoria al trono tras su tío Eduardo y su padre Alberto.
Isabel fue criada por institutrices en el palacio de Buckingham. Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, a los 18 años, se enroló en las Fuerzas Armadas como conductora.
En el mensaje que dirigió al país cuando cumplió 21 años, declaró: "Mi vida entera, sea larga o corta, estará consagrada a servirles".
“La princesa Isabel tiene un aire de autoridad y reflexividad asombroso en una niña”, dijo de ella Winstin Churchill, antes de que se convirtiera en reina.
En noviembre de 1947 se casó con su primo tercero, Felipe, que debió renunciar a sus títulos de príncipe de Grecia y Dinamarca. Tuvieron cuatro hijos: Carlos (1948), Ana (1950), Andrés (1960) y Eduardo (1964).
Isabel estaba en Kenia cuando su padre murió en febrero de 1952 y se convirtió en reina con solo 25 años, aunque no fue coronada hasta el 2 de junio de 1953, en la primera y hasta ahora única entronización británica retransmitida por televisión.
Con Thatcher, la reina tuvo una relación gélida debido a sus personalidades opuestas, pero eficaz e institucional al fin y al cabo en los momentos importantes.
De acuerdo con sus biógrafos, Thatcher admiraba a Isabel II por ser la reina, pero detestaba la condescendencia con que la trataba.
Su peor momento fue en 1985, cuando Thatcher se opuso a que la reina impusiera sanciones al gobierno racista de Sudáfrica y su régimen de Apartheid, lo que por momentos amenazó con fracturar a la mancomunidad británica de naciones, la Commonwealth.
Los escándalos de la Corona
La reina es extremadamente discreta sobre su vida, de la que apenas se conocen sus aficiones por los perros de raza corgi y por los caballos que cabalgaba aún hasta hace poco con un pañuelo atado a la cabeza.
Sin embargo, en 1992, declaró que esos últimos 12 meses fueron un "annus horribilis" (año horrible) para ella, pues colapsaron los matrimonios de sus hijos Carlos, Ana y Andrés, mientras su querido castillo de Windsor ardía en llamas.
Las bodas de sus nietos Guillermo, en 2011 con Catalina, y Enrique, en 2018 con Meghan, modernizaron la imagen de la familia real británica.
Popularidad sin reparos
Canceló su participación en numerosos eventos e incluso fue reemplazada por Carlos en el "discurso del trono" ante el parlamento, una de las más importantes funciones constitucionales de la jefa de Estado.
Así, Isabel II ha sido testigo de la desintegración del imperio británico, la Guerra Fría, los cambios sociales de la posguerra, la llegada de la era digital y la complicada salida británica de la Unión Europea.
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