Chiapas, otra vez en guerra
El Sol de México realizó un recorrido por Chiapas, luego de que organizaciones civiles y pobladores alertaran semanas atrás que la entidad se encuentra al borde de una guerra civil
Rivelino Rueda / Enviado
El individuo del pasamontañas hace preguntas. Duda al ver la cámara fotográfica, pero accede a una conversación. Dice que sí, que "la zona está muy caliente, y más para allá adelante, para Comalapa".
Todo es normal hasta que se identifica un detalle. Luego varias piezas que no encajan. El hombre no porta ni una placa, ni una identificación oficial colgando del cuello, ni su nombre bordado en el chaleco antibalas.
La uña del dedo meñique de su mano izquierda tiene unos cinco centímetros de largo. A los costados de los pantalones, en bolsas tácticas, se dejan ver, desparramados, diversos cargadores y cartuchos.
Comienza la tensión. Por las fotografías que se les toman. Por el tiempo transcurrido. Por la charla improvisada. Por el sudor que comienza a descender a chorros de la frente, de las sienes, del cuello.
–¿Ya se van?– pregunta el fotorreportero.
–Nosotros sí. No sé si ustedes se quieran quedar– revira uno de ellos, amenazante.
El hombre del pasamontañas estrecha la mano y se despide. Anota las placas del auto y las envía a un grupo de WhatsApp. Dos de sus compañeros graban video y también mandan el material de sus teléfonos móviles.
"Ya nos vamos. Ya hace hambre", dice el del pasamontañas negro. Reitera que la cosa "está caliente" y que esa carretera es "muy peligrosa".
“Allá adelante hay otro retén de ministeriales. Cuidado con ellos porque no han comido. Han de tener mucha hambre”, comenta con una risa burlona que se atasca en la máscara de nylon que le cubre el rostro.
¡Envíe una patrulla para allá!
El responsable del puesto militar observa las fotografías. Mueve la cabeza y lanza la orden a un subalterno: "¡Envíe una patrulla para allá!"
–¿”El Maíz”?
–Sí. Los que provocaron el caos en los enfrentamientos de finales de mayo entre el CJNG y el CDS, precisamente en esa carretera.
Esa vía serpenteante, que abruptamente pasa de la neblina al calor de cuarenta grados a la sombra, en la planicie de Motozintla, hoy es tierra de nadie.
Las motocicletas que están a un lado de la carretera que va de Tapachula a Frontera Comalapa, y de ahí hasta San Cristóbal de las Casas, pareciera que están abandonadas. Nadie está cerca de esos vehículos. Esa es la impresión.
Pero detrás de los árboles, a un costado de piedras enormes, entre la tupida maleza, están los conductores de esas motos.
Aquí, parece, este y otros negocios ilícitos llegaron para quedarse.
Una base social: decidir entre cárteles
Pobladores de este corredor fronterizo no coinciden con López Obrador. La base social que ha construido el crimen organizado es amplia, muy amplia.
Por acá hay muchas necesidades. Eso ellos lo aprovechan
“Esta es otra de las cosas”, dice Darío con la vista al piso, “que trajo consigo el crimen organizado; haga de cuenta como una nueva conquista”.
TE RECOMENDAMOS EL PODCAST⬇️
Editor web de día, fanático de toda la vida del cine, las series y literatura










































