El infierno está aquí, es México
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEl infierno no es un castigo ni un mito. El infierno es real y abre sus puertas en distintos lugares: a veces Sinaloa, a veces Guanajuato… ahora abrió sus puertas en Jalisco, a través del eco de los gritos que nadie escuchó y de ese ser querido que nunca volvió a casa, corroborando una sola cosa: el infierno existe, está aquí, es México.
En el municipio de Teuchitlán, a tan solo una hora y 27 minutos de Guadalajara, se descubrió un rancho de exterminio donde se localizaron restos óseos calcinados, mochilas, ropa, casquillos de bala y más de 400 pares de zapatos al lado de tres crematorios clandestinos. Este lugar ya había sido cateado por las autoridades, y aun así, incomprensiblemente siguió operando hasta la intervención como siempre de ciudadanos, no de la autoridad. Gracias a la organización Guerreros Buscadores de Jalisco, pudimos ver finalmente nuestro drama, nuestro horror, nuestra realidad.
La situación se agrava si consideramos que la Guardia Nacional y el Ejército sabían de los horrores del rancho desde 2019, pues de acuerdo con un informe de Mexicanos Contra la Corrupción, se afirma que desde el 10 de agosto de 2019 habían localizado cuerpos calcinados en la zona. Siete meses después, el 21 de marzo de 2020, el comisario de Teuchitlán contactó a la Guardia Nacional para informar que un grupo criminal intentó sobornarlos para que no vigilaran la zona y los dejaran operar. En septiembre de 2024, la Guardia Nacional finalmente acudió a la finca donde detuvo a 10 personas, liberó a dos rehenes y decomisó decenas de armas de fuego.
Sin embargo, el terror continuó hasta el pasado 5 de marzo de la presente anualidad, cuando finalmente fueron reveladas las fotografías de los hornos y las montañas de pertenencias de las víctimas. Resulta increíble que ante la magnitud de los hechos —sin duda una continuación de los peores horrores en la historia de la humanidad (la solución final del nazismo)—, la Guardia Nacional, el gobierno estatal y el federal no supieran lo que ahí sucedía, sobre todo si consideramos que se cuenta con testimonios de pobladores de la zona que aseguran que todo Jalisco sabía del infierno que se vivía en el rancho Izaguirre.
Esta desgarradora situación muestra la complejidad y la evolución de los cárteles para penetrar dentro de la sociedad, ya que esta finca fue también un campo de adiestramiento forzado, donde mediante call centers fraudulentos, engañaban a jóvenes con la promesa de un trabajo rápido y bien pagado. Un macabro hilo conductor que conecta este suceso con otras tragedias vividas recientemente, como el multihomicidio de ocho trabajadores de un call center en Guadalajara y el levantamiento de cinco jóvenes en Lagos de Moreno, ambos siniestros también ocurridos en Jalisco. Lo anterior, además de evidenciar que el gobierno se encuentra rebasado, es también una cronología de su pacto de impunidad y su colusión con el crimen, tal y como lo ha expresado en días recientes el gobierno de los Estados Unidos.
Y mientras la ciudadanía se encuentra consternada, mientras México está de luto y el mundo comparte la noticia con horror, las autoridades se reparten culpas: que si esto es herencia de López Obrador, que si viene desde la época de Felipe Calderón, que si es culpa de Movimiento Ciudadano que gobierna ese estado… cuando en realidad es culpa de todos los partidos por no saber resolver, ni ofrecer alternativas reales para solucionar el drama de violencia que vivimos. Y como siempre, quienes pagamos los platos rotos somos nosotros, la ciudadanía.
Ante la decadencia del tejido social y político en México, el último clavo en el ataúd lo representa la falta de empatía y autocrítica por parte del partido en el poder, ya que tras las revelaciones del rancho de exterminio, volvió a redes sociales el hashtag #NarcoPresidenteAMLO, algo que molestó a la presidenta Sheinbaum, quien salió a pedir en plena mañanera que ya lo dejen en paz, pues “él ya no es presidente” (¿por qué ellos no dejan de echarle la culpa de todo a Calderón entonces?), esto a pesar de que el expresidente morenista aún tiene cuentas pendientes, ya que siguiendo la línea del caso, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, desde 1952 hay 124 mil personas sin localizar en México; de esa cifra, 54 mil (casi la mitad) son del sexenio de López Obrador. ¿Hasta cuándo rendirá cuentas el autor del fallido “Abrazos no balazos”?
Resulta inconcebible que el mismo día en que las autoridades seguían con sus peritajes en Teuchitlán, el día que se hacían públicas más fotografías de las mochilas, cartas, vestidos y zapatos que nunca volverán a casa, al mismo tiempo, en Ciudad de México la plana mayor de Morena rendía culto al lopezobradorato y su “descendencia”, sin dedicarle ni un segundo al drama vivido en ese momento en Jalisco, pero más increíble aún resulta que haya gente que minimice o niegue lo sucedido con tal de defender un partido político. Por 43, el gobierno antepasado vio el inicio del fin de su legitimidad. Ahora son más de 400, ¿y se le defiende?
Debemos comprender que a los partidos (del color que sean), no se les aplaude ni se les alaba; se les exige y se les cuestiona. En ese contexto, decía en su momento López Obrador que en México no hay nada de lo que el presidente no se entere, pues “el presidente lo sabe todo”, ¿Será entonces que AMLO, al igual que el Ejército —de quien era comandante supremo en ese entonces—, sabía del rancho de exterminio desde 2019?