Teuchitlán
La construcción se debe lograr a partir del reconocimiento de los aciertos de unos y desaciertos de todos. Los puritanismos terminan en la nada. Solo las imperfecciones logran consensos.
Sonreír a partir de la desgracia parece un sinsentido, pero es la sonrisa basada en la dignidad. Los maleantes nos pueden quitar vidas, pero no la esperanza de que podemos construir un país mejor.
Habrá que llorar a los muertos, juzgar a los responsables y luego (re)construir esta sociedad. Y sonreír.