Hola queridos lectores, gracias por recibirme en sus hogares, y a unos cuantos días de estar ya en las fiestas de fin de año, en esta ocasión te voy a platicar algo más de lo que yo he llamado la escuela de la arquitectura poblana.
Aprovecho para darle las gracias a mi amiga la Sra. Ana María Daruich Viveros, quien con su bella plática me narró la historia de la colonia América Norte.
Información adicional tomada del libro “La colonia América”, de la Arq. María Silvina Mayer Medel, 2004.
Para la siguiente semana les dejo la siguiente pregunta: ¿Cuáles fueron las dos rutas de camiones urbanos que nos transportaban al oriente de la ciudad?, uno de color amarillo, y el otro del color de los bicolores escolares, azul y rojo, ¿ya los recuerdas?
Recuerda, si deseas una agradable plática sobre historia de Puebla, contáctame a mi correo profelalo2002@hotmail.com, o a mi cuenta de twiter @elbaronrojo62, o a mi página de facebook Eduardo Zamora Martínez, vía inbox, hasta la próxima.
Hace varios domingos, te escribí sobre las casas coloniales poblanas, ahora te voy a narrar un estilo de arquitectura poblana que reúne ciertas características similares con el estilo americano de las casas californianas, sobre todo un estilo muy al estilo de las casonas de Beverly hills.
¿Pero cuáles son estas casas que mencionas mi querido Barón rojo?, este estilo lo representan las casas de tres fraccionamientos ya históricos de nuestra ciudad, el primero es uno muy pequeñito, es un conjunto de tres manzanas en el Centro Histórico, sobre la 11 Sur entre las calles 3 y 5 Poniente, este pequeño conjunto habitacional se construye en 1934, sobre los terrenos que ocupó la antigua plaza de toros del Paseo Bravo, una plaza que al ser fabricada en madera, sufre un incendio y queda en el abandono por varios años, lo que motivó que los empresarios taurinos construyeran la nueva plaza de toros, en la 19 Sur entre la 9 y 11 Poniente, y para evitar accidentes se construye de mampostería, siendo la única en su tipo en todo el país.
En las mismas fechas se fracciona y pone a la venta un nuevo grupo de manzanas al nororiente del Centro Histórico, sobre lo que fueron las huertas del monasterio de San Francisco, lo que motivó el que así se le llamara, el fraccionamiento San Francisco, un grupo de casas, colindantes al oriente con el río San Francisco, al norte con el cuartel del ejército y lo que después sería el actual jardín Francisco I. Madero, mejor conocido como el de San José años después , hospital del IMSS, al sur con la 12 Oriente y al poniente con la 4 Norte, con su enorme y bello parque central, La Pérgola.
Y el tercer fraccionamiento que voy a mencionar, se construye en 1944, ya en las afueras de la ciudad, al oriente, sobre la carretera hacia Tehuacán, años después se le llama la 14 Oriente, es el fraccionamiento América Norte, es un triángulo de manzanas entre la 34 Norte y la 44 Norte, teniendo como su primer vecino en fincar a la desaparecida embotelladora de refrescos JARRITOS, y como su rúbrica principal, el Parque Habana, con la bellísima hermana melliza de la fuente de San Miguel del zócalo, réplica exacta obra del escultor poblano, Jesús Corro Soriano, sin olvidar un mudo testigo de esta colonia, el alma mater de cientos de niños que se educaron en ella, la primaria Simón Bolívar.
¿Qué tienen en común estos tres conjuntos habitacionales? Su diseño, su estilo y sobre todo algo que surge de entre la población como signo distintivo, CLASSSSE, así es, estas casas son el máximo triunfo en el desarrollo y progreso de la nueva clase social poblana, el profesionista, termina la época de las luchas armadas, se inicia una nueva era de paz social, que identifica a la nueva población que termina su carrera profesional, forma su familia y forma su patrimonio, y qué mejor que una casa sola, con algo nuevo para esta sociedad, la cochera para el automóvil, que además de marcar su status, es indispensable, ya que los nuevos fraccionamientos se fincan a unas distancias enormes del Centro Histórico poblano.
Pero pasemos ahora a describir este nuevo estilo de diseño poblano, el colonial californiano, estas casas todas tienen la misma rúbrica, construidas al centro del terreno, emulando un poco las casas clásicas de la colonia Santa María, las llamadas quintas, pero estas se fincan al ras del suelo, jardín frontal, indispensable para la decoración de la fachada, bardas sobre la banqueta de altura muy baja, para poder presumir los bellos prados y arbustos, además para poder platicar entre vecinos y paseantes, patios traseros, para disfrutar de la convivencia familiar, fachadas repletas de diseños con tejas con su característico color terracota, pretiles de azoteas con pináculos, hornacinas, y volutas como remate.
Pretiles de puertas principales, llenas de argamasas barrocas, piedra tallada y marcos de talavera diseñadas ex profeso, pozos de escaleras circulares, bellamente coronadas con techos de tejas, emulando el más bello estilo californiano de los años 30s, al más puro estilo ART DECÓ, balconería exterior con herrerías artísticas e incluso algunas casas con balconería interior, desde el segundo piso con vista hacia la estancia principal, pero con barandales de maderas finas bellamente talladas, algo muy raro hoy en día.
Todas estas casas además de todo lo anterior, están llenas de habitaciones de todos los tamaños, mostrando algo nuevo para la época, cuartos vestidores, anexos a la recamara principal, habitaciones de paso, escaleras de servicio que comunican las recamaras superiores hacia la cocina, para una huida furtiva sin poder ser descubiertos, barandales interiores de concreto, únicamente rematados por un pequeño y elegante pasamanos de herrería artística, enormes ventanales verticales para iluminar las escaleras, generalmente con bellos vitrales de colores.
Esta nueva clase de familias pide se incluya en sus diseños una nueva habitación que marcó el inicio de los profesionistas en casa, un despacho privado para el jefe de la familia, lugar sagrado e inviolable, donde la chiquillería tenía prohibido el paso, exclusiva para papá.
Y para terminar, la cereza del pastel, algo nuevo aquí en Puebla, la chimenea en la sala principal, la mayor parte del año, solo como adorno, pero en la Navidad, el foco de atención de la familia poblana, la cual también forma parte del decorado de la fachada, junto con bellos balcones techados con las indispensables tejas californianas, coronando la casa familiar poblana.
Huyyyy, que más te podría escribir querido lector, son tantas las características de este estilo, que llenaría varias páginas, por eso nada más te menciono lo más sobresaliente de estos diseños, te invito a que recorras a pie estos bellos fraccionamientos para que puedas ver la belleza de sus casas.
Muchas gracias querido leyente, espero que esta breve narración haya sido de tu agrado, ahora doy paso a dar respuesta a la pregunta planteada la semana pasada la cual fue: ¿Cómo se llamaba el perrito del logotipo de la marca RCA?, respuesta: NIPPER, un saludo y un abrazo a mis queridos lectores María de los Ángeles y Alejandro Pérez Ramos.