Negro… el arroz | EL RINCÓN DE ZALACAÍN
Al aventurero le habían invitado a comer en casa de un amigo una “deliciosa”, le dijeron, paella a la leña
Jesús Manuel Hernández / El Sol de Puebla
Desde hace algún tiempo en la ciudad de Puebla resulta común ver en los zaguanes de las casas, en anuncios en redes, la oferta de “paella casera”, los precios varían desde menos de cien pesos hasta más de 400 la orden, según los ingredientes a considerar.
La charla tornó sobre definir la “verdadera” receta de la paella, hubo quien dijo agregarle jaibas desnudas, colas de langosta, codornices y abulón…
Vaya sincretismo pensaba Zalacaín a quien le preguntaron cómo le gustaba la paella. Simplemente dijo: “a mí me gusta más una paella de arroz negro”. Y contó historias.
Los españoles “decoraron” el plato, a la patela terminada le pusieron gambas rojas encima y la paella cobró vista. Y contribuyeron a una característica del arroz negro hoy imitada en muchos países.
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En fin, contaba Zalacaín, quizá la próxima vez les invitaría un arroz negro hecho con caldo de pescado de roca y precedido por unas sardinas frescas a la parrilla, pero esa, esa otra historia.



























