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Análisisdomingo, 14 de diciembre de 2025

Alfa y Omega / Convertir en factible

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Refiero lo anterior luego de ver que más de trece millones de peregrinos acudieron el pasado día 12 a la Basílica de Guadalupe, para pedir o agradecer su intercesión Divina en la solución de sus problemas ya resueltos.

A eso le llamamos Milagros, derivados de dos elementos primordiales: La inmensa Fe de la gente y el prodigioso poder Divino de la Virgen.

Todo esto viene a mi mente al recordar aquel accidente que estuvo a punto de terminar con mi vida, cuando viajaba en un vehículo junto con mi amigo Constancio Izaguirre y mis hermanos Paco y Héctor.

Transitábamos por la sierra de Tamasopo regresando de Río Verde, manejaba la camioneta explorer un empleado de Constancio a quien le apodaba “El Negro”.

Eran como las siete de la noche y caía una pertinaz llovizna que mojaba ligeramente el pavimento, íbamos viendo el reloj ansiosos por llegar ya a nuestros hogares y en un tramo lleno de curvas alcanzamos a una pipa que iba derramando aceite.

El Negro iba haciendo intentos por rebasar a la pipa, pero las curvas no se lo permitían.

En un momento dado, el Negro se abrió un poco, vió un tramo recto pero lo consideró corto e iba a regresar a su carril, cuando su patrón le gritó ¡¡Dale Negro¡¡.

Milagrosamente salimos sin un rasguño, nos rescató horas después una grúa e increíblemente la unidad móvil siguió funcionando sin problemas y llegamos sanos y salvos a casa.

Ahora bien, lo extraño de este asunto está en que al llegar a mi domicilio salió a recibirnos mi esposa Yolanda que ya estaba preocupada por nuestra tardanza, le platicamos de la odisea y nos preguntó ¿A qué hora sucedió el percance?.

Cuando le dijimos la hora, muy sorprendida nos comentó que en ese momento ella se encontraba en su reunión de oración a la Virgen junto con su grupo de damas, precisamente cuando cada una de ellas pedía a la Imagen Divina por sus propias necesidades.

Yo, dijo mi esposa, “en ese momento le pedía a la Virgen que los protegiera en su viaje de regreso y ahora le doy gracias porque me lo concedió”.

Podría decirse que fue coincidencia o transformación de la realidad, pero para mi que nos salvamos por un verdadero Milagro.

P.D.- Lo cierto es que la Fe es capaza de convertir en factible lo que se considera que es imposible.    

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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