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Análisisdomingo, 25 de enero de 2026

Vivencias / El registro de nuestros teléfonos

La autoridad debe informar con claridad sobre nuevas obligaciones u opciones, ya que no todo lo que suena nuevo es control, ni todo trámite es vigilancia. Ni desaparecen derechos que ya existían.

La razón detrás del registro de nuestras líneas telefónicas no es espiar, ni invadir la vida privada, ni vigilar a la gente.

La razón de fondo es terminar con las líneas telefónicas de prepago sin nombre, esas que hoy se usan para extorsionar, defraudar y cometer delitos, precisamente porque no tienen rostro ni responsable.

Registrar una línea no es entregar la vida privada.

Se escuchan tantas versiones: que si es para espiar, que si las puede robar el crimen organizado, etcétera.

Generar pánico, desinformar o sembrar inquietud no ayuda a nadie.

Lo que ayuda es explicar bien, decir para qué sirve, qué sí es y qué no es, cuáles son los límites y cuáles son las garantías.

La ciudadanía merece: información clara, trato digno y un Estado que sepa cuidar lo que se le confía.

A eso sí que tenemos derecho.

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