Vivencias / Inundados
Hace apenas unos días, junto con poblaciones afectadas en otros estados como Puebla e Hidalgo principalmente, es Veracruz con El Álamo y Poza Rica, dos comunidades cercanas a nosotros las que sufrieron una inundación repentina y de enormes proporciones, por el desbordamiento del Río Cazones.
Todos sabemos de la fuerza de la naturaleza, las inundaciones, los terremotos, por hablar de algunas, imposibles de parar pero en este caso fue la falta de información sobre la gravedad de lo que se les venía encima y la falta de prevención.
Cierto que afortunadamente las autoridades de los tres órdenes de gobierno, con el auxilio de la Marina y el Ejército Mexicano y el monitoreo permanente de la Comisión Nacional del Agua y la Secretaría de Recursos Hidráulicos hemos podido sortear estas lluvias atípicas.
Pero no es solo eso, la misma población ha entendido a fuerza de golpes que es necesario desalojar a tiempo, ponerse a salvo en los albergues, sacar solo lo necesario para conservar la vida, que es lo más valioso.
Como muchos, yo creo que las gentes de Poza Rica y El Álamo no fueron alertadas con oportunidad, pero también nadie vio venir la cantidad de lluvia que en pocos minutos hizo que se desbordara furioso el río Cazones que pasa casi en medio de la ciudad.
Me consta que no había manera, no sé si ahorita lo hay, de que la Guardia Nacional dejara pasar la ayuda que los particulares querían dejar a los damnificados y que mejor retornaron a sus casas.
Pero no quiero dejar de comentar las increíbles escenas de solidaridad que solo los mexicanos tenemos, ir de muy lejos y compartir lo poco que tenían, o los que salieron en sus lanchitas es realmente esperanzador.
Alertas tempranas y prevención son vitales en estos tiempos. Exijamos como ciudadanos y hagamos caso cuando sea necesario.
Por lo pronto, solidarios, sigamos acompañando de todas las maneras posibles a nuestros vecinos que sufren, demos ayuda y sembremos esperanza.















