Hace apenas unos días presenté en el Congreso del Estado una Iniciativa para buscar soluciones al problema de la falta de maestros “sombra” que ayudan a los niños que tienen una condición de espectro autista.
El autismo es un trastorno neurológico que produce dificultades para relacionarse, problemas de conducta, de aprendizaje. Es una condición que abarca muchos matices, desde problemas leves hasta graves como reacciones a los ruidos fuertes, conductas repetitivas, rechazo a las caricias, y muchas cosas más. Les impide su integración social ya que son rechazados por muchos.
Quizá usted conozca padres con un niño con esa condición y la verdad es un peso impresionante el que cargan, necesitan ayuda psicológica, pero sobre todo inclusión en las escuelas y en la sociedad.
Ajenos a la complejidad de los que viven día a día esa realidad, olvidamos que estamos obligados a incluirlos. Moralmente lo estamos, cada vez es mayor el número de niños en un salón de clases al que se le detecta autismo y muchos más que se descubre su condición a temprana edad.
No es una enfermedad, solo es una manera distinta de interpretar las palabras, los colores, las formas y los sonidos pero obvio que requiere recursos no solo económicos sino de visibilización.
Y eso es lo que estoy intentando, hacer visibles a esos niños azules, para que comprendamos que son nuestros niños, que tenemos que ayudar a sus padres y una de las formas de hacerlo es pedir que se incorporen los maestros “sombra” a las escuelas. Estos maestros ayudan a que el niño se integre mejor, y aprenda más. El esfuerzo que con terapias hacen los padres no es suficiente y requieren de una atención constante y muy cara.
Existen diversas asociaciones que se dedican a ayudar a estos niños, pero nunca es suficiente, hay mucha gente que ni siquiera saben que existen y puedo imaginar que algunos de nosotros conocemos a alguien cuyos hijos lo sufren.
No son agresivos, no son genios, no están enfermos. Tienen sentimientos y emociones. No viven en “su mundo”, son parte del nuestro.
Solo necesitan acompañamiento. Tenemos que transformar la forma en que los que tienen esas condiciones, asi como hemos avanzado con las personas con capacidades diferentes sean aceptados por la sociedad y reconocer lo que es obvio: todos somos diferentes y únicos.
Enseñemos a la familia como trabajar con ellos en casa pero tenemos que insistir que la escuela debe completar la estrategia. No todos los niños aprenden igual, algunos necesitan algo más, alguien que los guie y los acompañe.
Ayudemos a las familias de estos maravillosos Niños Azules a que respiren tranquilos.