Estos últimos días la agenda ha estado marcada por la inminente llegada de Trump a la Presidencia de nuestro poderoso vecino. Hombre caprichoso, testarudo y acostumbrado a salirse con la suya, llega en su mejor momento, con mayoría republicana en ambas cámaras de Diputados y Senadores y sabiendo ya ejercer el poder a plenitud al ser su segundo periodo.
Su agenda se ha centrado, desde su campaña, en la migración, el terrorismo ligado a los cárteles de la droga, en los aranceles a productos extranjeros y haciendo de sus amenazas la temática internacional.
México es desde luego su principal objetivo. Primero porque representa la entrada más vulnerable a su país y segundo por las muertes producidas por el fentanilo que asegura es producido en nuestro país con componentes químicos procedentes de China, en laboratorios clandestinos.
Migración y terrorismo estarán sin duda en sus primeros pasos, y aun no tenemos una certeza que tengamos una estrategia definida y como enfrentaremos estos temas. En la ocasión anterior logró hasta burlándose, que había conseguido que nuestro país destinara veinte mil soldados en la frontera sur para detener las caravanas de migrantes provenientes de Centroamérica y de otros países.
Ahora además de pedir eso, ha declarado que deportará a mexicanos cualquiera que sea el tiempo que hayan residido en EUA, inclusive que desconocerá a quienes hayan nacido allá, sin tener padres americanos.
No hay manera de enfrentar una deportación fuerte de mexicanos, sin pactar las condiciones de su llegada para hacerlo en condiciones humanas y seguras. Tampoco tenemos la fuerza militar para asegurar que no habrá migrantes a lo largo de nuestro país, ya que tenemos una de las fronteras más porosas del mundo, ríos, selvas, montañas y ahora más peligrosas por la presencia mayor de crimen organizado.
Sin estrategia ni recursos, los estados fronterizos como los nuestros, se verán mucho más afectados de lo que ahora somos. Construir algunos albergues, no es suficiente. Lo hemos visto en últimas fechas de violación de derechos humanos hasta muertes.
Y por otro lado, la amenaza de declarar a los cárteles como grupos terroristas, le da a Trump las armas necesarias para que con razón o sin ella, intervenga cuentas, señale a personas o autoridades que presuntamente los apoyen y otro tipo de acciones.
Tener un equipo de personas especialistas en ambos temas, que los hay, nos daría mejores argumentos y abriría caminos para que conjuntamente busquemos soluciones entre ambos países que además, estamos unidos por todo tipo de intereses. Nuestra vida está entrelazada.
Cuidar nuestra relación debería ser nuestro propósito y no enredarnos de un lado y de otro, en una serie de acusaciones y afirmaciones sin fundamento que en nada ayuda. Hago votos porque ambos gobiernos encuentren la forma de enfrentar problemas que nos son comunes.