El impulso al emprendimiento se ha consolidado como una de las prioridades de este gobierno para fortalecer la economía y el bienestar familiar: Lorena Cuéllar
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Un fenómeno recurrente cada inicio de año es el denominado “cuesta de enero”, cuya manifestación tiene características financieras, como lo aseguran algunos expertos en las finanzas; en algunos casos, de acuerdo con criterios particulares, se atreven a dar sugerencias y recomendaciones para enfrentar esta secuela de todos los gastos realizados en el año y mes precedente, aunque los sabios consejos no aseguren el éxito para resolver una problemática surgida a partir de lo gastado en todas las celebraciones, que incluyeron alimentos, brindis y regalos en casi todo diciembre hasta el seis de enero.
Bajo esta premisa, pareciera que todo se sintetiza en una problemática en la que interviene el dinero, sin embargo, también ocurren alrededor del mismo otras cosas aparentemente inadvertidas y que, a la postre, también afectan la economía de las familias, por ejemplo, las alzas en los precios de productos, muchos de primera necesidad, los pagos en los impuestos por el uso de servicios como el agua, de igual manera, los pagos de anualidades por el uso de tarjetas de crédito, el incremento en intereses bancarios por no realizar pagos oportunos, en fin, todo lo que se hereda de un año de gastos excesivos, en algunos casos hasta innecesarios.
A pesar de que la gran mayoría de las personas sabe lo que seguirá después de haber disfrutado tanto festejo, las preocupaciones se hacen notables en cuanto aparecen los primeros requerimientos de pago, es entonces cuando la realidad agobia la economía, en especial la familiar, de quienes, por la razones que hayan sido, abusaron de las tarjetas de crédito o de aquellas compras a plazos, sin consideración a los altos costos de intereses generados; ante lo lamentable, hay que cumplir con los pagos para evitar que la deuda siga creciendo.
Regresando al punto de los analistas financieros, también es prudente considerar, cuando menos para saberlo, las recomendaciones que tienen para solventar las deudas en este periodo de supuesta recuperación o saneamiento; desde esta perspectiva, se deben tomar en cuenta, cuidadosamente, las formas, o forma, de obtener el dinero necesario para cerrar el ciclo denominado Guadalupe-Reyes.
Una de las primeras recomendaciones es la de obtener un crédito de nómina, cuyo argumento relacionado al pago supone un menor porcentaje de interés; en este sentido, la adquisición de este tipo de préstamos, resuelve de manera inmediata el asunto, en contrasentido, para quienes ya han elegido esta posibilidad, se quejan de que el adeudo puede prolongarse a un tiempo determinado, pudiendo ser desde doce hasta treinta y seis meses, entonces al hacer la cuenta total se le estará pagando al banco el doble, o más, de lo recibido.
Otra deuda que se aparece inevitablemente es el pago de los impuestos por servicios, el predial, la manifestación catastral, el agua, la tenencia de un vehículo, entre otros tantos, aquí la recomendación supone una planificación de los ingresos para apartar anticipadamente el dinero para este tipo de cuestiones.
A veces, cuando la deuda no es mayor, se recurre a las casas de empeño, donde, después de pasar por una minuciosa revisión del objeto u objetos, al arbitrio de la empresa, se determina una cantidad menor al cincuenta por ciento del valor real; desafortunadamente, por la premura y necesidad, se acepta para después, en su oportunidad, liquidar o bien refrendar mediante el pago de un interés, que se siga resguardando lo empeñado.
Cuando las deudas adquiridas son importantes, hay quienes se ven obligados a pedir prestado dejando en prenda algún bien y que, en consecuencia, tiene muchos riesgo, hasta la posibilidad de perder lo que, muchas veces, se compró con muchos esfuerzos, por lo tanto, la recomendación de los analistas es que se debe tener mucho cuidado de quién será el benefactor y que no pretenda el cobro de altos intereses, pues esto sería como hacerle un regalo sin que se hiciera el mínimo esfuerzo, aunque al parecer esto ya es muy difícil de ocurrir, pudiera darse el caso.
De las bien intencionada recomendaciones para poder sortear este fenómeno que arrastra a la gran mayoría de las personas, se puede suponer, cuando menos como posibilidad, que la adquisición de nuevos hábitos respecto de anticipar los gastos pudieran resultar de beneficio de quienes también han hecho una forma de vivir, al hacer una costumbre de pedir prestado para pagar después; en consecuencia, se deben considerar una serie de acciones para lograrlo, entre los que se incluyen la priorización de deudas, considerando el pago para no incrementar sus intereses; también es importante recortar gastos, es decir, evitar lo superfluo y adquirir lo necesario; siguiendo el mismo propósito, es importante fomentar la cultura del ahorro para que, con ello, se pueda evitar contraer deudas a futuro.
Como una paradoja, se puede percibir el contrasentido que se presenta en cuanto a la necesidad imperiosa de diseñar cualquier estrategia de lo que se provoca en este contexto de tiempo. Quizá ayude, para enfrentar el fenómeno, la construcción de nuevos paradigmas a partir de pensar antes de actuar, dicho de otra manera, no compres cuando no tengas para pagar; mejor ahorra y no malgastes el dinero en cosas innecesarias, si esto pudiera ocurrir, es posible resolver lo que por costumbre se ha convertido en la cuesta de enero.