Reglas para tomar decisiones
De pura casualidad, y como me pasa siempre en la vida, abrí de sopetón el tiempo y encontré con el taller: «Reglas para tomar decisiones». Pensé: esto es como extraño, porque a diario, usted, yo, estamos tomando toda clase de decisiones, y no sabemos cómo, cuál, o de qué tamaño puede ser el éxito o la equivocación.
Empezamos, como siempre, por el Comienzo que es el Cielo, y Dios y Cristo son los dos entes que moran en el Cielo. La característica principal del Cielo es que es un estado de Unidad perfecta, que significa literalmente, como dice el Curso, que no hay ningún lugar en el que el Padre acabe y el Hijo comience.
Hablaremos mucho sobre la mente. Cuando hablamos del Cielo estamos hablando de una Mente: el Curso con frecuencia habla de la Mente de Dios o de la Mente de Cristo. La Mente de Dios y la Mente de Cristo están totalmente unificadas, de manera que —una vez más— no hay ningún lugar en el que la Mente de Dios acabe y la Mente de Cristo comience.
No tiene nada de real. Eso no significa que no sea un concepto extremadamente importante: obviamente lo es. Pero es muy importante tener en cuenta que toda la noción de elegir o de tomar decisiones es intrínsecamente irreal, porque el único estado de realidad, para repetirlo una vez más, es el de la perfecta Unidad o no dualidad.














