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Culturasábado, 6 de mayo de 2017

[Cuento] La luciérnaga y la luna

Había una vez una luciérnaga que paseaba todas las noches...

Redacción El Sol de Toluca

Había una vez una luciérnaga que paseaba todas las noches por un castillo que se encontraba junto al mar. Cuando salía la Luna se quedaba quietecita, junto a una ventana del palacio, mirando su interior, sus salas, sus jardines, todo lo bello que era.

Vivía en él una hermosa princesa, muy solitaria, que salía todas las noches a su balcón a mirar las estrellas.

Una noche, la luciérnaga vio cómo la princesita salía con lágrimas en los ojos, y entonces, muy despacito se le acercó y le dijo:

– Princesita, dime qué te pasa, ¿por qué lloras?

La hermosa niña le contó que su madre debía irse a un largo viaje, y que la extrañaría mucho, mucho. Estaba desconsolada.

La luciérnaga, que tenía un gran corazón, le dijo:

– No te preocupes niña, yo y doña Luna, que siempre está allí, te acompañaremos todas las noches, te cantaremos canciones y nanas, y estarás bien.

Al día siguiente, con su carruaje y pajes, la reina salió rumbo a otro país, y la princesa quedó con su padre, el rey, solos en el gran castillo.

Cuando anocheció, acomodó sus muñequitas, y antes de dormir, salió al balcón. Allí estaban su amiga la luciérnaga y la Luna, que brillaba sobre el mar.

Así los amigos ciertamente brillan como las luciérnagas, en momentos oscuros o tristes, pero que nos hacen dichosos.

FIN

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